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Extrema pobreza, mientras la riqueza se va de la montaña de plata en Bolivia

Published by MAC on 2009-10-06
Source: EFE, Revista OH (2009-10-17)

El mes pasado, España canceló 77,4 millones de dólares de "deuda" de Bolivia, cifra que representa el 60 por ciento de la deuda nacional del país andino con el Estado europeo.

¿Cómo puede Bolivia estar en deuda con España, considerando la enorme cantidad de plata que ha saqueado históricamente del Cerro Rico?

Muchas de las ganancias han ido también a empresarios locales, que invierten fuera de la región.

Mientras tanto, 10 mil trabajadores (muchos de ellos adolescentes) siguen muriendo jóvenes debido a la plaga de la silicosis y los salarios de hambre que reciben.

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Los mineros de Potosí están atrapados entre una corta vida y la pobreza de siempre
Por Agencia EFE – 18 de septiembre, 2009

Potosí (Bolivia) - Una esperanza de vida de apenas 40 años, la pobreza y la resignación forman el triángulo que atrapa a los mineros del Cerro Rico de Potosí, cuya plata se repartió por el mundo pero benefició poco a los mismos potosinos.

La mayoría de los mineros del gigantesco yacimiento argentífero, que tiene 619 bocaminas, trabajan en condiciones extremas de inseguridad laboral y por poca paga desde hace varias generaciones, y sin que se hayan producido en sus vidas cambios sustanciales.

Una visita a la mina San Miguel del Cerro Rico permite recoger testimonios al respecto, constatar el peligro diario a que se exponen los mineros, ver a adolescentes explotados y buscar una explicación al culto que los mineros tributan al diablo a cambio de protección.

Muchos coinciden con resignación en que la media de vida de los mineros es de 40 años debido a enfermedades como la silicosis causada por respirar el polvo de sílice o el asbesto, con cuyas fibras puede uno chocar al pasar agachado por los túneles.

Iván Condori, perforista de 36 años, sabe del peligro que asume, pero invita a "tener fe en el Tío (el Diablo) para que no pase nada en la mina y en Dios saliendo de ella" para sobrevivir al pronóstico y sin "renegar" sobre la vida sacrificada del minero.

En su mejor momento, Condori, que llegó a ser "segunda mano" o asistente de jefes de la mina, ganaba un equivalente mensual a entre 424 y 565 dólares (288 y 384 euros), pero actualmente sus ingresos han bajado a la mitad por la baja de las cotizaciones de los minerales.

Condori como todos los mineros bolivianos creen que están fuera de peligro si gozan de la protección del diablo, al que consideran "amo, dueño y señor de las bocaminas, los minerales y la vida de los mineros".

De esa forma, se expresa el ex minero Antonio Ferrufino, de 29 años, convertido ahora en guía de turistas, mientras hace ofrendas con coca, tabaco y alcohol a dos estatuas de barro que representan a diablos, como otros centenares que existen en todo el Cerro Rico.

En general, la mayoría de los obreros son peones, entre ellos muchos adolescentes, que ganan siete dólares diarios por empujar diez toneladas de tierra en vagones en el interior del Cerro.

El trabajo generalmente se desarrolla en espacios donde el aire está contaminado, llenos de charcos de agua tóxica y huecos de túneles sostenidos por antiguas vigas que no ceden milagrosamente.

Andrés Cano, de 45 años, advierte que es mejor ganar poco que trabajar en parajes contaminados o de difícil acceso, pero reconoce que son los preferidos por los más jóvenes que esperan una mayor paga.

"Hay gente joven que entra allí a trabajar a sus 20 años y en cuatro o cinco años están apenas (sosteniéndose de pie)", alerta.

La inseguridad laboral se afronta con naturalidad por los mineros, los empresarios o los mismos potosinos que, pese a tener claro y repetir que la esperanza de vida de un minero es de 40 años, no han logrado promover cambios sustantivos sobre esa realidad.

"Nuestro pueblo no tiene mucha esperanza de superar estas situaciones. Es el peso de la tradición que nos hace vivir igual y nos hace (decir) así hemos sido y así seremos, es una resignación. Yo le llamo: la tiranía de la resignación", comentó a Efe, al respecto, el obispo de Potosí, Walter Pérez.

La autoridad religiosa también ha reclamado a los empresarios potosinos que hicieron fortuna en el Cerro Rico hacer inversiones en su ciudad y no en otras regiones de Bolivia con el propósito de crear alternativas laborales para los jóvenes potosinos.

"Lo lastimoso es que gente que logra patrimonios económicos considerables lo invierten fuera de Potosí, construyen edificios, hoteles y tienen equipos pero trabajan en otras partes", apunta.

Se trata, según el obispo, de "una interrogante muy profunda" el por qué los potosinos no invierten en su tierra, al igual que muchos otros se preguntan cómo la riqueza de plata extraída del Cerro en 464 años no ha convertido a Potosí en una de las ciudades más importantes de Bolivia y elevado el nivel de vida de su población.



Cerro Rico: Nadie para el deterioro
Domingo, 19 de Julio, 2009
www.lostiempos.com, Revista OH!

Se ha solicitado que se paralicen algunos trabajos en el yacimiento minero, pero, hasta ahora, la medida sólo ha quedado en el papel. Mientras tanto, la gente en Potosí sigue diciendo: “El Cerro Rico se está hundiendo”. En diciembre se tendrá un análisis en detalle de su estado y de su suerte.

La Villa Imperial tiene su destino íntimamente ligado al Cerro Rico. Así que en caso de que éste desapareciese, los potosinos podrían enfrentar severos problemas. Durante una de las muchas discusiones que se llevan a cabo en esta ciudad sobre la necesidad de la preservación del cerro ya se había advertido que el yacimiento es una protección natural para Potosí, pues evita que el viento denominado ‘chiri wayrita’ (vientito frío) llegue a la zona donde está el asentamiento humano.

También se tiene claro que la ciudad no podría vivir sin el impacto económico que genera el Cerro Rico, pues, si bien la mayor parte de los beneficios obtenidos de éste son para unos cuantos, los trabajadores de las minas reciben ingresos que entran al mercado local de diferentes maneras.

Pero el deterioro del yacimiento no es un asunto reciente. El gerente regional de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), Gabriel Arancibia López, sostiene que los hundimientos y rajaduras se produjeron a través de diferentes épocas y que los principales hundimientos se dieron en los años 70, cuando fueron trabajadas masivamente las vetas Mauricio y Encarnación, a través de diferentes cooperativas. También en esa década comenzó a manifestarse con claridad el hundimiento de la cima del cerro, produciéndose incluso el colapso de la mina Break.

De acuerdo con Arancibia, en el lado oeste hay pequeñas fisuras a la altura de la veta San Miguel, mientras que en el centro las vetas Rica, Mendieta y Bolívar no tienen ningún problema.

El reporte oficial de la autoridad regional de Comibol establece que en el último tiempo no se han producido grandes hundimientos o fracturas, salvo algunas que se localizan en el sector noreste, a nivel de la mina Pailaviri, y  se deberían a trabajos de varios años antes.

Cráteres como en la luna

Por su parte, el encargado del estudio geotectónico de la estabilidad del Cerro Rico, por parte del Servicio Geológico Técnico de Minas (Sergeotecmin), Corsino Morales, deja claramente establecido que los hundimientos son una manifestación externa de trabajos de extracción de cargas de la parte inferior del yacimiento.

Los hundimientos establecidos por los técnicos del Sergeotecmin se encuentran en el sector este, La Cumbre, veta Potosí, Tajo Polo, Aconcagua, María Antonieta, Mauricio y Encarnación. Esos hundimientos son la expresión externa de un vacío interno que en algunos casos se muestra como un enorme cráter en la superficie del cerro, especialmente en la cumbre y en el sector este.

Al respecto existen hundimientos de hasta 20 metros de diámetro, lo que da cuenta del nivel de deterioro que existe en la zona baja del yacimiento minero.

El estudio del estado actual del Cerro Rico ya ha avanzado un 54% y los trabajos permitieron verificar que existen grandes ‘saloneos’ (extracción masiva de carga) en los sectores Caracoles, Moropoto y en el de la veta Potosí.

Para los expertos, es necesario poner especial énfasis en el tema de los ‘saloneos’, pues se trata de la extracción masiva de carga, prácticamente sin control, que equivale en tamaño a una casa de dos pisos o tal vez más. Al no tener puentes ni otros sistemas de seguridad, los ‘saloneos’ están generando un grave deterioro en el cerro. Ingresar a un ‘saloneo’ causa una sensación muy especial. Luego de caminar por estrechas galerías, de pronto surge un enorme espacio vacío que parece obra de gigantes; es difícil pensar que un grupo de personas pueda picar tamaña cantidad de roca. Aquí está prohibido hacer ruido, porque la parte alta está débil y, por eso, frecuentemente caen enormes pedrones.

Un queso gruyere

El Sergeotecmin evidenció que en el Cerro Rico de Potosí existen 90,4 km de galerías que van de un lado a otro del yacimiento. Se trata de 90.400 metros lineales de áreas vacías que son como calles internas que surcan el ‘Sumaj Orcko’ (Cerro Grande), las que conectan los niveles, avanzando verticalmente. Esa cantidad de metros equivale en distancia a más de la mitad del camino que une a Potosí con Sucre.

El cálculo sobre la cantidad de galerías que hay en el ‘Coloso de Plata’ y su extensión lo realizaron los técnicos del Sergeotecmin, que midieron en el terreno gran parte de la distancia, aunque el 30% fue cuantificado en un laboratorio debido a las dificultades para ingresar a ciertas áreas que revisten riesgo por su actual condición.

Distintas a los hundimientos y ‘saloneos’ son las fracturas que se presentan generalmente de abajo hacia arriba y que parecen enormes tajos causados por un gran cuchillo en el cansado cuerpo del Cerro Rico. Hay fracturas que merecen atención, especialmente en la zona de la cumbre, sector este y el área de Tajo Polo.

Un trabajador minero, que se abstiene de dar su nombre, cuenta que las fracturas se deben al asentamiento de la roca que queda debilitada en ciertos sectores debido a los trabajos internos. Los técnicos dan la razón en parte a este minero, ya que las fracturas pueden ser el resultado de un vacío interno que se manifiesta de una forma diferente al hundimiento, que es masivo y concentrado.

Los que horadan la montaña

El último informe de Comibol-Regional Potosí da cuenta que son 32 las cooperativas mineras que están asentadas en el Cerro Rico bajo la modalidad de contratos de arrendamiento, porque el titular del yacimiento es la estatal  minera.

Los cooperativistas que diariamente suben al cerro son cerca de 11.000, pero la mayoría de ellos son sólo peones, pues no tienen el rango de socios, el que está reservado a un número menor de personas que tienen acceso a determinadas áreas del yacimiento y que emplean a otros mineros para hacer el trabajo.

El ex dirigente de la Asociación de Cooperativas Mineras Antonio Pardo sostiene que el sistema cooperativo no es la suma de intereses económicos, sino también un fenómeno social que debe tomarse en cuenta. Pardo detalla que la minería, en especial la cooperativizada, se convierte en la ‘esponja’ que capta una importante cantidad de personas que no tienen las condiciones para ingresar al sector terciario de la economía. El hombre está convencido de que si se paraliza el cooperativismo minero, se estaría abriendo una caja de Pandora.

Cada vez menos

Los cerca de 11.000 cooperativistas que trabajan en el Sumaj Orcko sacan entre 1.600 a 2.000 toneladas de cargas mineralizadas por día, lo cual representa menos del 50% de la cantidad que se extraía en la época de bonanza minera.

El 2007 y parte de 2008, los cooperativistas extrajeron en promedio 5.000 toneladas de carga por día, lo cual se debía a las altas cotizaciones de los minerales, incluso el zinc llegó a $us 1,97 la libra fina, mientras que hoy se encuentra apenas en 0,70 centavos. Este constituye el 60% de las ventas de minerales de Potosí.

El actual presidente de la Federación Departamental de Cooperativas Mineras (Fedecomin), Benito Ramos, sostiene que las autoridades deben demostrar técnicamente el deterioro que existe en el cerro y que de ser estrictamente necesario se podría considerar el salir de ciertos sectores, aunque se deja claro que se exigirán otros yacimientos.

Las soluciones

Una posibilidad para evitar un mayor deterioro del yacimiento minero es el relleno hidráulico, que consiste en introducir cargas no mineralizadas o la denominada carga de los ingenios en los espacios vacíos del cerro. La propuesta podría surgir a través del Sergeotecmin una vez que culmine el estudio del Cerro Rico de Potosí, en el mes de diciembre.

Introducir cargas no es tan fácil debido al costo, pero cuando se trata de espacios muy grandes se deberá usar ‘mortero’ o cemento para lograr una mezcla que pueda solidificarse. Por el costo elevado ninguna operación minera podría pagar este proyecto, por lo cual se requerirá la participación del Estado y, eventualmente, de la comunidad internacional.

Sin embargo, los expertos aclaran que hasta ahora no ha sido dañada la parte del tronco central del yacimiento, pues se trata de un espacio estañífero que no es trabajado con frecuencia por la baja cotización de este mineral. Esta referencia muestra que aquellos agoreros que vaticinan un pronto desplome del Cerro Rico, tendrán que esperar muchos años porque, si bien existe deterioro, éste se encuentra centralizado en las áreas laterales del yacimiento.

El “rey de los montes”

La concesión minera en el Cerro Rico se denomina La Boliviana.
Se halla a una altitud de 4.786 metros sobre el nivel del mar.
Tiene una altura de 686 metros desde la base a la cumbre.
Actualmente, son 32 las cooperativas mineras que trabajan en el cerro.
El volumen diario de carga que sale del cerro es de 1.600 a 2.000 toneladas.
Existen 619 bocaminas en el cerro; 420 se encuentran habilitadas y 120 son usadas por los mineros.
Hay 90.400 metros lineales de galerías en su interior.
Existen ‘saloneos’ (espacios grandes como casas) en los sectores Caracoles, Moropoto, nivel 1, nivel 0 y en el sector de la veta Potosí.
Hay hundimientos en los sectores este, La Cumbre , veta Potosí, Tajo Polo, Aconcagua, María Antonieta, Mauricio y Encarnación.
Se registran fracturas en La Cumbre, sector este y Tajo Polo.
El Cerro Rico de Potosí es yacimiento minero y patrimonio de la humanidad.

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