MAC/20: Mines and Communities

Small-Scale Miners of Serranía de San Lucas Threatened, Colombia

Published by MAC on 2005-07-10


Small-Scale Miners of Serranía de San Lucas Threatened, Colombia

Revista Semana, Bogotá, Colombia

Sunday July 10, 2005

When 67 year old Humberto de Jesús Ruiz recieved the government order to legalize the mines where he and his forefathers had mined for gold artisanally for over a century, he streched his hands over the earth. "This has to be a plan by the government to take away our mine," he thought.

Small scale mining 0Humberto works between Mina Vieja and San Pedro Frío in the south of the department of Bolívar in Colombia. Around 100 families live there, in simple wood and plastic houses, built into the mountains, divided by paths made by the daily passage of mules. His life revolves around the minery and its commerce. He has seen most of the 150 mining operations in the region, among them San Luquitas, the oldest. In the times of the Spanish conquest, say the inhabitants, "from this village to Guamoco, there were 6,000 slaves working in the gold mines."

According to nurse assistant José del Carmen Pinto, whom the miners call "doctor," in the region there is a high level of sexually transmitted diseases, diarrheas from the untreated drinking water, and respiratory infections which he attributes to the pollution and the chemicals which the miners use in the extraction of the gold.

In La Punta, site of supplies for the region, every day two tons of cyanide and 300 pounds of mercury are discharged for use in gold purification. Waste products from the various mining operations flow into waterways, which lead to the most important rivers of the region, the Magdalena and the Cauca.

In these mountinous forests, for the past 20 years, Humberto and his fellow miners have endured the hardships of war. They say that they have had to pay taxes to the guerrillas of the ELN, the FARC, and the paramilitary groups who are locked in a battle to the death for control of the territory.

But the biggest threat to the artisanal miners is not the violence, but rather the new mining codes, in force since 2001. The codes offered opportunities to legalize mines until the end of last year, and limit the expansion of surface mining, the method still practiced by the miners and their meager tools.

According to the Secretary of Mining of Bolívar, Javier Pinada, there are 11,000 miners legalized through associations, or about 80% of the total miners. Spokesperson for the artesanal miners Teofilo Acuña confirms this figure. "The remaining 4,000 haven't been able to become legal because they haven't joined an association, don't have the funds to leave the mining zone or simply don't know what they have to do."

An uncertain future swirls among the fog at the peak of the Serranía de San Lucas at an altitude of 2,400 meters (7,000 feet). One can already hear the footsteps of another frightening spectre: the arrival of one of the world's biggest gold mining multinationals. This is Anglo Gold Ashanti, which through subsidiary Kedadha, has requested permits to explore 1,200,000 hectacres of the region.

While the fog continues playing tricks with the coveted Teta de San Lucas, covering and uncovering her like a symbol of dreams of gold and riches, from his simple wooden home, Humberto watches, entranced, as he asks her to bless him with good fortune.

Meeting and Assembly of Mining Communities in Santa Rosa

Between May 18 and 20, 2005, over 200 representatives of mining communities of the south of Bolívar assembled in order to establish mechanisms of protection in the face of the new government concessions to cede the Serrranía de San Lucas to multinational mining companies.

The assembly centered around the task of defending the livelihoods and territories of the agricultural-mining communities of south Bolívar, which find themselves at a high risk of being damaged by the privatization of the gold mining through concessions being given to the multinational mining companies.

AngloGold Ashanti has solicited exploration rights in several gold-bearing zones in the Serranía de San Lucas, in the south of the Colombian department of Bolívar, according to director of the Colombian Institute of Geology and Mining (Ingeominas) Julián Villarruel in communication with BNamericas.

According to the official, the mining company has made solicitations to "carry out works of exploration and identification of the potential resources for the viability of carrying out large-scale mining projects."

"We are seriously considering entering into Colombia;" explained the executive director of AngloGold.


Mineros artesanales de la Serranía de San Lucas bajo amenaza

Revista SEMANA, Bogotá, Colombia

Domingo 10 de julio de 2005

Cuando Humberto de Jesús Ruiz, de 67 años, recibió la orden de legalizar la mina de donde él y sus antepasados han extraído oro en forma artesanal por más de un siglo, estiró los brazos y repasó sus callosas manos sobre la tierra. "Debe ser un invento del gobierno para quitarnos nuestra mina", pensó. Como espantando el miedo de no tener sustento para su familia, le dijo a su compañera, Cecilia Gómez, y a sus seis hijos, que él va a morir "enterrándole la pala a la tierra en busca de las pepitas doradas", que se esconden entre las piedras y la arena.

En promedio extrae en una semana 16 gramos de oro que son vendidos a 20.000 pesos cada uno a los compradores de Santa Rosa. "Casi todo termina en el mercado negro de Bucaramanga", dice, lamentándose de que no exista otra forma de comercializar lo que extrae para tener mejores ingresos. Según las autoridades, en otras regiones no productoras han descubierto indicios de que el negocio del preciado metal sirve para encubrir dineros de origen ilegal.

Cecilia en varias oportunidades le ha insistido a Humberto en que se vayan a otra parte "porque no es bueno esperar frutos de lo que no se ha sembrado". Pero él, al igual que otros 15.000 mineros que se rebuscan la vida en 14 municipios ubicados a lo largo de la Serranía de San Lucas, en el sur de Bolívar, espera el golpe de suerte que pocos han disfrutado en las minas a campo abierto. Ellos trabajan el sistema de aluvión (sacan el oro de las piedras que lleva el agua), o en los socavones a máximo 100 metros bajo tierra, de donde extraen toneladas de piedra para triturarlas en rústicos entables.

Humberto se la pasa entre Mina Vieja y San Pedro Frío. Se calcula que ahí habitan 100 familias en ranchos de madera, plástico y zinc, incrustados en la montaña al lado de trochas marcadas por el paso cotidiano de las mulas. Su vida gira en torno a la minería y su comercio. Ha recorrido la mayor parte de los 150 asentamientos mineros de la región, entre esos el de San Luquitas, el más antiguo. En la época de la conquista española, relatan los pobladores, "desde ese caserío y hasta Guamoco, trabajaban 6.000 esclavos sacando oro". Varias piezas de hierro forjado en esos años, como ruedas y recipientes, se hallan dispersas en el sector como testigos mudos de lo que fue la fortuna esquiva de otros.

En esas minas, la mayoría de los centenares de menores de edad que ayudan a sus padres en el oficio, va a la escuela. Tomás, el hijo menor de Humberto, tiene 11 años y no sabe leer ni escribir. Es minero desde los 9. Por su cabeza no pasa la idea de prepararse para afrontar los próximos años de vida. "Lo que espero es tener mejor fortuna que mis papás" dijo a SEMANA.

Según el auxiliar de enfermería José del Carmen Pinto, a quien los mineros llaman doctor, en la región hay un alto índice de enfermedades de transmisión sexual, diarreas agudas por el consumo de aguas sin tratar, e infecciones respiratorias que atribuye a la contaminación y a los químicos que se usan en la extracción.

En La Punta, lugar de abastecimiento donde termina la carretera a Santa Rosa, cada día se descargan dos toneladas de cianuro y 300 kilos de mercurio, usados en la purificación del oro. Estas sustancias tóxicas también son señaladas de generar malformaciones congénitas como labios leporinos y enfermedades cerebrales. Los afluentes de agua y quebradas que atraviesan esta región reciben los residuos de esta explotación, y por diferentes rutas en los dos ríos más importantes de la región: el Magdalena y el Cauca.

Mineros como Célimo Téllez, vecino de Humberto en San Pedro Frío, cargan las mulas con las provisiones para 15 días. Caminan por trochas que muy pocas horas del año están secas, y se cruzan con los maleteros que por 40.000 pesos llevan en sus espaldas las encomiendas delicadas que no pueden transportar las bestias.

En estas selváticas montañas, en los últimos 20 años, Humberto y demás mineros también han soportado los rigores de la guerra. Dicen que les ha tocado pagar impuestos a las guerrillas del ELN, las Farc, a las disidencias de los elenos, y a los paramilitares que mantienen una disputa a muerte por el control de estas tierras.

El mito asegura que una de las cosas que siempre amargó al entonces jefe de las autodefensas, Carlos Castaño, fue no poder cumplir su promesa de colgar una hamaca en el cerro de La Teta de San Lucas, que el ELN custodia como uno de sus más importantes bastiones. Alrededor hay campos minados y decenas de combatientes apostados en todos los flancos. Las historias de los lugareños dicen que en La Teta, además de abundantes riquezas naturales, están enterrados varios jefes guerrilleros, incluido el cura español Manuel Pérez Martínez.

Legalización

Pero, el mayor apuro que hoy ocupa a los mineros artesanales no es la violencia sino el nuevo código minero, en vigencia desde 2001. Este ofreció oportunidades de legalización hasta finales del año pasado y limitó la expansión de la explotación "a ras de tierra", que es lo que alcanzan a hacer estos mineros con sus precarias herramientas.

Según el secretario de minas de Bolívar, Javier Pineda, los datos oficiales dan cuenta de 11.000 mineros legalizados, a través de asociaciones, cifra que corresponde al 80 por ciento del total que se encuentra en la región. Información que confirma Teofilo Acuña, uno de los voceros de los mineros. "Los restantes 4.000 no han podido tramitar sus legalizaciones porque no se han asociado, no cuentan con recursos para salir de la zona o simplemente no saben que deben hacerlo".

En adelante, todos tendrán que cumplir con la reglamentación ambiental, las normas de exploración, explotación y comercialización, al igual que lo deben hacer las grandes empresas nacionales o multinacionales, hecho que consideran el comienzo de su fin. "No tenemos plata para hacer los costosos estudios que exigen", dicen en un corrillo. "Si apenas nos alcanza para comer, así nos unamos, no tenemos cómo competir"

A 2.400 metros de altura, en la cima de la Serranía de San Lucas, en las estribaciones de la cordillera Central, su futuro incierto se confunde con la niebla. Ya sienten las pisadas del fantasma que les asusta con el anuncio de la llegada de una de las multinacionales del oro más importantes del mundo. Se trata de la Anglo Gold Ashanti que, a través de la sociedad Kedadha, solicitó la exploración de 1.200.000 hectáreas y que ya goza de concesión para 37.000 hectáreas en Buena Seña, en San Martín de Loba, uno de los 14 municipios mineros de la zona.

La esperanza de Humberto y alrededor de 60.000 personas, familiares de los mineros, que dependen de este centenario oficio, es concertar un plan de desarrollo que les garantice el cumplimiento de la ley y en el que tengan algo de la inversión social que siempre les prometen y nunca les ha llegado.

Mientras la neblina sigue jugando con la codiciada Teta de San Lucas, cubriéndola y descubriéndola como símbolo de un sueño dorado, desde su rancho de madera Humberto se embelesa observándola y pidiéndole fortuna. Su esperanza es que los misterios del oro, que según ellos se rebelan a la codicia, le ayuden a sobrevivir los tiempos difíciles que se avecinan.


Sesionó en Santa Rosa asamblea de comunidades mineras

por Camilo Rueda Navarro

May 24, 2005

http://colombia.indymedia.org/news/2005/05/26283.php

Entre el 18 y el 20 de mayo se reunieron en Santa Rosa del Sur cerca de 300 representantes de comunidades mineras del Sur de Bolívar, para realizar una asamblea con el fin de establecer mecanismos de protección ante la implementación de "concesiones" para entregar la Serranía de San Lucas a las empresas multinacionales.

Participaron del evento comunidades del Alto Arenal, Alto Rioviejo, Tiquisio, la Zona de Reserva Campesina de Arenal-Morales, Micoahumado, y las comunidades de la zona minera en la parte alta de Santa Rosa. Acompañaron y apoyaron la asamblea: el PDPMM, el Laboratorio de Paz, la Unión Europea, Defensoría del Pueblo, la Diócesis de Magangué, Sembrar, CNA, la OFP, Brigadas Internacionales de Paz, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, las administraciones de Santa Rosa, Simití y Tiquisio, y el Observatorio de Paz Integral.

El eje de la asamblea lo constituyó el propósito de defender la vida y el territorio de las comunidades agromineras del Sur de Bolívar, que en este momento se encuentran en alto riesgo de ser vulneradas ante la privatización de la explotación de oro mediante adjudicación de concesiones a las multinacionales.

Las temáticas tratadas fueron: derechos humanos y derecho internacional humanitario; derechos económicos, sociales y culturales; territorio, minería y recursos; tenencia y uso de la tierra; gobierno local; mujer y equidad de género; cultivos de uso ilícito; y cultura e identidad regional. Como mecanismos urgentes de protección se establecieron la interlocución y gestión política y diplomática a nivel regional, nacional e internacional, la titulación de predios de explotación artesanal, y la movilización social y organizativa para la defensa del territorio y sus recursos.

El evento fue amenazado por una movilización paramilitar de 500 hombres en la región, quienes arribaron al corregimiento de San Lucas, en la vía que de Santa Rosa conduce a la zona minera. Allí amenazaron a los pobladores e intimidaron a las personas que transitaban por la vía. También se presentaron combates con la insurgencia, sin conocerse bajas o heridos.

Sin embargo, la asamblea se desarrolló con normalidad, contando con la participación activa de los líderes de las comunidades y el acompañamiento de las organizaciones solidarias. Y como forma de integración, se realizó un acto cultural de parte de los mineros, así como un emotivo partido de fútbol entre el equipo de Santa Rosa y un seleccionado de las comunidades mineras, que quedó igualado a dos goles.

Los mineros han regresado a sus tierras con la convicción de permanecer en su territorio y mantenerse con vida, contando con la solidaridad de las organizaciones sociales que acompañan el proceso. Esperamos que no se continúe dejando en manos del capital internacional los recursos de nuestra nación, como la Serranía de San Lucas, porque si continuamos así, sólo nos va a quedar medio país.


AngloGold apuntaría a áreas auríferas en la Serranía de San Lucas

http://mexico.infomine.com/news/editorials/bnamericas/2004/0292.asp

Santiago - Jueves 14 de Octubre, 2004

La minera sudafricana AngloGold Ashanti (Nyse: AU) solicitó varias zonas auríferas para exploración en la Serranía de San Lucas, en el sur del departamento colombiano de Bolívar, indicó a BNamericas el director del Instituto Colombiano de Geología y Minería (Ingeominas), Julián Villarruel.

Según el personero, la minera hizo las solicitudes para "llevar a cabo trabajos de exploración e identificar el potencial del recurso que consideran viable para llevar a cabo proyectos mineros de gran escala".

Villarruel coincide con Dave Hodgson, presidente ejecutivo de AngloGold, quien manifestó durante el Gold Forum en Denver que Colombia es un mercado que ofrece muchas garantías para la inversión.

"Estamos seriamente contemplando entrar a Colombia. Como parte de nuestra expansión es que se han comprado algunas propiedades", explicó Hodgson en esa oportunidad.

A juicio de Villarruel la empresa está muy interesada en la zona que cuenta con depósitos de oro diseminado en la zona de la Serranía de San Lucas, una de las cinco zonas que recientemente el Ingeominas declaró como áreas de interés y ofreció a potenciales inversionistas.

Asimismo Ingeominas está trabajando en la fase "Cero" de un proyecto de recopilación de información cartográfica que se ha hecho sobre la zona, a través de un convenio con la Facultad de Geología de la Universidad Industrial de Santander (UIS) -ubicada muy cerca del área de San Lucas- para llevar todo el proceso de cartografía geoquímica.

"En un futuro esperamos hacer la geofísica para identificar tanto el modelo geológico como el potencial de recursos que se encuentran en la región", explicó Villarruel, quien agregó que AngloGold está trabajando por su cuenta las áreas que solicitó.


Mineros artesanales

LA LUCHA POR "EL DORADO" EN EL SUR DE BOLIVAR

http://www.redprodepaz.org

Artículo tomado de "MUJER POPULAR", medio informativo de la OFP
Por Equipo de Redacción MUJER POPULAR (Publicación Bimensual de la Organización Femenina Popular) Edición Julio-Agosto 2005
Correo-e: femenina@colnodo.apc.org
Fuente: OFP Barrancabermeja
Noticia publicada el 07/25/2005

Sur de Bolivar A la luz del futuro, los mineros de la serranía de San Lucas pueden llegar a su fin aplastados por la tecnología y el poder de las multinacionales. Su otra preocupación es el incremento del conflicto armado como resultado de los nuevos procesos de la explotación del oro. Guerrilla y paramilitares se enfrentan en medio de los asentamientos auríferos. Por estos días en Santa Rosa, sur de Bolívar, los mineros artesanales se rascan la cabeza y dan vueltas de una mina a otra, pues están intranquilos, buscando salidas a la encrucijada en que los tiene el gobierno colombiano: cumplir con el Código Minero que entró en vigencia en el 2001 y les obliga a legalizarse y trabajar con las normas de exploración y explotación que hasta ahora no han usado debido a los costos que esto representa. Reglas de juego que debe acatar cualquier persona natural o jurídica a la que se le adjudique una concesión aurífera. El que no lo haga puede perderla.

Los mineros aseguran que lo único claro es que no van a perder la tierra que les ha dado de comer por más de 50 años. La quieren para ellos, por eso muchos, la mayoría, decidieron legalizar las minas antes del plazo fijado hasta el pasado 31 de diciembre, a pesar de que eso represente limitar la explotación de los filones de la serranía. Se presentaron en forma asociada unos siete mil mineros. Sin embargo, no se van a legalizar todas las minas que han trabajado desde hace decenas de años. En Mina Vieja o San Pedro Frío hay mil hectáreas que están en litigio ante el consejo de Estado, una familia de la costa caribe reclama el territorio a pesar de que, según Nixon Rodríguez habitante del lugar, por allí nadie les conoce.

Gabriel Henao y Teofilo Acuña de la Federación Agrominera del sur de Bolívar –FEDEAGROMISBOL- piensan que la estrategia ha sido “irles cerrando los caminos” hasta tenerlos contra los socavones (lugares subterráneos de explotación). Y aunque todavía pasarán algunos años antes de que lo escrito en el papel se haga realidad, hasta ahora comprobaron que su vieja preocupación es cierta: llegó al territorio una multinacional.

En Santa Rosa, Morales y San Martín de Loba, la sociedad Kedadha, en representación de la Anglo Gold Ashanti, solicitó licencia para explorar y explotar un área minera de un millón 200 mil hectáreas, de las cuales, el gobierno nacional ya entregó en concesión 37 mil. Este megaproyecto no se limita al sur de Bolívar, los intereses abarcan un amplio espacio de territorio colombiano, en el Noreste Antioqueño y 33 mil hectáreas en la cuenca del río Cauca, del departamento del Risaralda, comprendiendo el corregimiento de Quinchía y áreas de Guática, Riosucio, Anserma, Neira y Filadelfia.

La tan mentada palabra multinacional, va de boca en boca las 24 horas a través de los asentamientos auríferos de la serranía de San Lucas. Organizados en asociaciones los voceros de la comunidad minera, unas 50 mil personas según el Alcalde de Santa Rosa, Pastor García, se preparan para exponer sus argumentos ante el gobierno.

Tienen desconfianza, por eso se están preparando para pedir un plan de desarrollo integral que garantice un medio ambiente sostenible, la propiedad de sus tierras, los Derechos Humanos y una vida digna.

Realizaron la Asamblea de Comunidades Mineras del Sur de Bolívar, Carlos Hurtado, en el municipio de Santa Rosa del 18 al 20 de mayo de 2005. El nombre del evento es un homenaje a la memoria de un líder campesino asesinado en 2005 por las FARC.

'Nosotros estamos acá pidiéndole al gobierno que nos de el título de nuestras minas”, aseguró Germán Borrea Acuña minero proveniente del sector de Mina Caribe.

Sin embargo, mientras las comunidades se organizan en torno a la defensa de sus derechos, los grupos paramilitares presentes en la zona, el Bloque Central Bolívar (BCB) vienen anunciando una toma armada a la zona minera antes de finalizar el 2005, según denuncias de las comunidades hechas a los alcaldes de la región.

El temor es generalizado, así se muestra el padre Rafael Gallego Romero, párroco del municipio de Tiquisio: “en este momento las comunidades mineras tienen gran preocupación por la inminente llegada de las multinacionales a su territorio, se teme que pueda haber un recrudecimiento de la guerra por el enfrentamiento de los sectores opuestos, lo que ocasionaría desplazamiento inmediato.”

En su opinión la toma de los territorios por parte de los grupos paramilitares, constituiría el primer paso para un control político, económico y social de las zonas mineras, acrecentando la guerra debido a la presencia de las guerrillas del ELN y las FARC.

La iglesia católica en cabeza del Obispo de la Diócesis de Magangue Monseñor Leonardo Gómez Serna, ha elevado su voz para que el gobierno se siente a dialogar sobre el tema con los habitantes de los asentamientos mineros.

Además de una crisis generada por los nuevos retos que plantea la estrategia de explotación del oro y demás recursos naturales de la serranía de San Lucas, los mineros se enfrentan a dificultades históricas propias de su oficio.

La contaminación personal y de los principales vertederos de agua como la quebrada La Torera, el trabajo infantil de cientos de hijos e hijas de familias mineras, la carencia absoluta de centros educativos y de salud, de vías de comunicación, de condiciones de vida digna.

Los mineros artesanales, en un 70 por ciento viven bajo ranchos de plástico, algunos sobreviven de actividades alternas de comercio a la explotación del oro y pagan dos veces más caro los víveres y mercancías en general.

Por estos días en las poblaciones mineras se habla el mismo lenguaje, con el mismo tono, los mineros le llaman resistencia para defender la propiedad de la tierra y los recursos naturales de la serranía de San Lucas.

Propuestas de la asamblea de mineros:

• Promover la organización de un movimiento regional por la defensa del territorio del Magdalena Medio y en particular por el sur de Bolívar.

• Formación, capacitación, investigación y asesoría jurídica que acompañe y fortalezca el proceso regional por la defensa del territorio.

• Diseñar y poner en marcha medios de comunicación alternativos de difusión e información.

• Fortalecer los procesos de construcción de soberanía alimentara y tecnificación de la producción minera.

• Socializar y actualizar el plan integral de desarrollo del Magdalena Medio Realización de una Asamblea Nacional, que permita socializar nuestras propuestas de defensa del territorio y articularlas a las de orden nacional.

• Desarrollar un plan de protección regional del medio ambiente.

• Hacer un referendo en el sur de Bolívar.

• Creación de una comisión regional de tierras que integre los diferentes procesos regionales e instituciones locales en la solución de la problemática.

• Desarrollo de un plan de Capacitación y sensibilización regional sobre titulación (trámites), reforma agraria, créditos y demás.

• Aplicar el jubileo para la situación de deudas de los campesinos del sur de Bolívar.

• Qué se aplique y desarrolle el decreto de protección a bienes patrimoniales.

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