MAC/20: Mines and Communities

Mining companies devastate nine archaeological sites in Chihuahua

Published by MAC on 2005-03-12


Mining companies devastate nine archaeological sites in Chihuahua

March 12 2005

La Jornada (México)

Operations of mining companies Minas de la Alta Pimería SA and Glamis Gold, at the gold mine El Sauzal, in the municipality of Uríque, Chihuahua have caused the destruction of archaeological sites of the Tubares culture.

A study undertaken at the El Sauzal mine allowed archaeologist Enrique Chacón to identify elements that belonged to the Tubares culture, which exisited prior to the Tarahumaras.

The Archaeological Rescue Project, developed by the National Institute of Anthropology and History (INAH) confirmed that sites located in lands of the mine were destroyed.

Elsa Rodriguez García, from the INAH Center Chihuahua, explained that "the operation at El Sauzal is an open cut mine, and this technique requires the removal of everything from the surface down. We are speaking of nine invaluable sites that have already destroyed".


Mexico: mineras devastan nueve zonas arqueológicas en Chihuahua

Sábado 12 de marzo de 2005

La Jornada (México)

Las operaciones de las compañías Minas de la Alta Pimería SA de CV y de la canadiense Glamis Gold, en la mina de oro conocida como El Sauzal, en el municipio de Uríque, Chihuahua, han causado la destrucción de sitios arqueológicos de la cultura de los tubares.

A partir del proyecto de salvamento arqueológico que realizó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se constató que fueron destruidos los sitios que se encontraban en terrenos de la mina.

El estudio en El Sauzal permitió al arqueólogo Enrique Chacón identificar elementos que pertenecieron a la cultura de los tubares, la cual se desarrolló antes que los tarahumaras.

Sobre las operaciones de exploración en El Sauzal, la titular del Centro INAH Chihuahua, Elsa Rodríguez García, explicó: "Se hizo un diagnóstico y se definió un convenio a finales de 2002, el cual se envió al Consejo de Arqueología y fue aprobado; después se efectuó el proyecto de salvamento".

De acuerdo con la antropóloga Rodríguez, el instituto solicitará a la empresa realizar una segunda investigación en el área, con el objetivo de conservar otros sitios y protegerlos, y así consolidar la misión de éstos.

Chacón señaló que se entregó a la empresa un informe de la inspección de 2001 y otro preliminar el año pasado; sin embargo, aún no tienen el resultado final, pues pretenden presentar un proyecto de continuidad para salvaguardar los sitios que no han sido destruidos.

"Encontramos nueve sitios arqueológicos que por sus características se dividieron y obtuvimos 11, de los cuales nueve están en los terrenos de El Sauzal. El proceso de explotación de la mina es a cielo abierto, y esa técnica implica remover todo lo que se encuentra en la superficie. Estamos hablando de que nueve sitios ya fueron destruidos", explicó el especialista.

Abundó: "Hicimos una inspección de protección, que el INAH debe hacer en la mina, y tenemos programada una segunda revisión para principios de marzo, con el objetivo de ver el avance de las demoliciones y los trabajos en la mina, sobre todo porque es imposible excavar al cien por ciento cada uno de los sitios".

El arqueólogo identificó en el periodo prehispánico los sitios habitacionales El 16 (destruido) y Del Río (conservado); los mortuorios son tres: La Cuevita, Cueva la Mota y Cueva Hedionda, pero están arrasados. Sólo encontró un sitio ceremonial al que se le conoce como El 8, el cual también está destrozado.

En la época posterior a la llegada de los españoles se localizaron los sitios habitacionales Corrales y Sauzal III (destruidos); el paraje granero Sauzal I (destrozado); el de dispersión de material, Sauzal II (pulverizado), y uno de pintura rupestre llamado La Mesita, que aún se conserva.

Con el programa de salvamento arqueológico se identificó la existencia de la cultura de los tubares en la zona de las barrancas de la Sierra Tarahumara y se encontraron 35 esqueletos en tres cuevas.

El proyecto de El Sauzal está situado en Chihuahua, al sudoeste de la capital del estado. De acuerdo con datos de la Coordinación General de Minería, la empresa iniciará operaciones este año.

Rodríguez García aseveró que los trabajos de investigación sobre la cultura de los tubares continuarán, pero también se pretende conservar la misión. "Salvar un sitio prácticamente deshabitado implica una fuerte inversión para darle mantenimiento. Tenemos que darle una alternativa a la misión, porque de lo contrario no se podrá salvar; este es un problema al que se enfrentan quienes desean defender el patrimonio edificado", señaló.

Enrique Chacón explicó que "la misión de los tubares fue construida alrededor de 1700-1701; algo interesante es que después de haber abandonado sus sitios arqueológicos, los indígenas regresaron hacia el año de 1767 con la expulsión de los jesuitas. En El Sauzal, los tubares ocuparon el sitio en la época prehispánica y posprehispánica".

Los tubares fueron un grupo nómada que transitó por la costa del Pacífico (entre Sinaloa y Sonora) y las barrancas de la Sierra Madre Occidental, en Chihuahua. Alrededor del año 870 dC los tubares cambiaron su modo de vida, de nómadas a sedentarios, y desarrollaron una cultura propia que terminaría en el año 1590 dC.

Los especialistas identificaron cuatro momentos de ocupación en las barrancas de la Sierra Tarahumara; el primero fue hace 10 mil 400 años, de acuerdo con una prueba de carbono 14, realizada en una cueva. En esa época se comenzó a extinguir la mega fauna e inició el cambio climático, sobre todo en Norteamérica.

El segundo momento es antes de la cultura tubar y está representado por una punta de proyectil que corresponde a la época del Arcaico Tardío; el tercero se refiere a los sitios que excavaron en El Sauzal, donde habitaron los Tubares, mientras el cuarto es sobre la reocupación de los sitios por los indígenas.

Chacón comentó que en El 8 encontraron dos elementos arqueológicos: una roca grande que representa el florecimiento de la etnia y un metate labrado sobre la piedra. Alrededor de la roca, en los sectores sur y este, había grupos de petrograbado, algunos posiblemente relacionados con prácticas chamánicas.

"Encontramos un grupo de estructuras que llamamos corralitos, porque son cuartos de piedra. En la estructura del centro había un plato colador, que representa la práctica ritual de la preparación del tesgüino. Al excavar esa estructura descubrimos tres ollas; en una, al parecer, depositaron los restos de un feto."

Junto a la ofrenda se encontraron más de 2 mil cuentas de barro, 20 puntas de proyectil y huesos de diferentes animales, así como objetos de concha y hueso trabajado. El arqueólogo mencionó que existe la creencia de que los tubares eran sanguinarios, atacaban aldeas y se robaban a los niños; sin embargo, en el sitio no encontraron evidencias de tortura o canibalismo. También comprobaron que los tubares realizaron actividades específicas en los sitios habitacionales que localizaron. Chacón explicó que en los patios centrales realizaban ceremonias religiosas en torno de una piedra.

Señaló que el sitio llamado los Corrales corresponde a la segunda etapa de ocupación de los tubares, y durante ese periodo posiblemente ya había mestizaje. Fue un sitio tubar que emigró de las villas españolas para retomar sus antiguas costumbres. Enrique Chacón publicará este año un libro Arqueología de los tubares en Chihuahua, basado en la investigación que realizó en El Sauzal.

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