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Kosovo: actuar de inmediato para clausurar campamentos contaminados

Published by MAC on 2009-08-11
Source: http://www.hrw.org (2009-06-24)

Edición especial de MAC sobre el plomo

Condiciones críticas para los romaníes atrapados durante una década en lugares contaminados por plomo

(Bruselas) - Las autoridades de Kosovo necesitan actuar con los donadores internacionales para clausurar sin demora los campamentos contaminados por plomo ocupados por romaníes desplazados internos, reubicar a sus residentes y ofrecer tratamiento médico para la intoxicación por plomo, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy.

El informe de 68 páginas, "Poisoned by Lead: A Health and Human Rights Crisis in Mitrovica's Roma Camps" ("Intoxicados por plomo: Una crisis sanitaria y de derechos humanos en los campamentos romaníes de Mitrovica"), explica que la ONU y otros organismos llevan una década sin ofrecer alojamiento adecuado o tratamiento médico a los romaníes, y las terribles consecuencias para la salud en los campamentos.

"Los romaníes llevan una década atrapados en estos campamentos contaminados", señaló Wanda Troszcynska-van Genderen, investigadora sobre los Balcanes occidentales de Human Rights Watch. "¿Cuánto tiempo aguantarían esta situación los funcionarios de la ONU y del Gobierno de Kosovo si sus propias familias tuvieran que vivir en un lugar así?", preguntó.

En junio de 1999, personas de origen albano atacaron el distrito romaní de la ciudad de Mitrovica, al norte del país. El 24 de junio, el distrito había quedado saqueado y arrasado por las llamas, y sus 8,000 habitantes habían huido. Muchos fueron reasentados por la ONU en campamentos dentro de una zona altamente contaminada cercana a una mina de plomo inactiva. Se trataba originalmente de un traslado temporal, sin embargo, 670 romaníes todavía residen en los campamentos, con terribles consecuencias para su salud.

A pesar de que se conocían ampliamente los altos niveles de toxicidad de las zonas aledañas al antiguo complejo minero de Trepca (documentados inicialmente por la ONU en 2000), todos los campamentos romaníes, menos uno, se encuentran muy cerca de los escoriales. El otro campamento está en Leposavic, a 45 kilómetros en dirección noroeste. La ubicación de los campamentos y las malas condiciones de vida dentro de ellos ha dañado la salud de los residentes, especialmente de los niños, quienes han sufrido una exposición prolongada al plomo.

"Está claro que la contaminación por plomo ha dañado la salud de los residentes en los campamentos", señaló Troszcynska-van Genderen. "Los niños han resultado especialmente afectados, y algunos sufren atrofia de su desarrollo físico y mental", agregó.

Entre 2004 y 2007, algunos médicos y enfermeras realizaron unas cuentas pruebas a pequeña escala de la contaminación por plomo y "terapias quelantes" (tratamiento para eliminar el plomo de la sangre), sobre todo en los niños. La Misión de las Naciones Unidas en Kosovo y la Organización Mundial de la Salud coordinaron los exámenes y el tratamiento. Sin embargo, nunca se han llevado a cabo pruebas ni tratamiento integrales.

En 2007, la Misión de la ONU decidió cesar el tratamiento y se interrumpieron las pruebas, después de llegar a la conclusión equivocada de que ya no eran necesarias (partiendo de la asunción de que los romaníes serían pronto trasladados fuera de los campamentos). Las pruebas posteriores en el hospital del norte de Mitrovica solicitadas por los residentes del campamento mostraron que algunos niños seguían teniendo niveles peligrosamente elevados de plomo en la sangre. El exceso de plomo en el cuerpo puede dañar los sistemas nervioso y reproductivo, además de provocar insuficiencias renales. Los niveles muy elevados pueden provocar el coma o la muerte. El plomo es especialmente perjudicial para los niños, ya que puede causar daños irreversibles en el cerebro.

No se prestó prácticamente ninguna atención a la emergencia sanitaria en los campamentos hasta 2004, cuando los activistas locales e internacionales pro romaníes empezaron a transmitir su preocupación a los medios de comunicación, e intentaron forzar la adopción de medidas (finalmente sin éxito) mediante recursos legales en los tribunales de Kosovo y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

En 2006, tras la presión de los organismos de derechos humanos de las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales y las críticas en la prensa, la Misión de la ONU clausuró dos de los tres campamentos más contaminados, Zitkovac y Kablare. Se facilitó el regreso de unas 450 personas a sus hogares en Mitrovica, mientras que otras fueron trasladadas a otro campamento temporal (Osterode). El nuevo campamento temporal, a 150 metros de distancia, está altamente expuesto a las toxinas transportadas por el viento desde los escoriales de plomo, pero las autoridades afirmaron que este estaba "más a salvo del plomo" porque sus superficies de concreto y el agua corriente mitigaban la contaminación por plomo.

Se mantuvo el tercer campamento ("Cesmin Lug"), ya que sus residentes se resistieron a trasladarse al nuevo campamento temporal porque seguía dentro del área contaminada.

Durante la última década se ha hecho muy poco por ayudar a los romaníes que permanecen en los campamentos a salir de este lugar y encontrar una residencia permanente, ya sea regresando a sus antiguos hogares en Mitrovica o trasladándose a otro sitio. Algunos romaníes regresaron a Mitrovica en 2007 cuando se clausuraron dos de los campamentos, pero resultó que no tenían acceso a empleos ni a la asistencia social del Gobierno kosovar, por lo que se encontraron sin medios de vida.

En mayo de 2008, cuando la Misión de la ONU se disponía a reducir su presencia en Kosovo, transfirió la gestión del resto de los campamentos al Ministerio de Comunidades y Retornos de Kosovo, que no tiene una estrategia para resolver la crisis. Además, los campamentos están situados en un municipio controlado por personas de origen serbio, que no aceptan la jurisdicción del nuevo Gobierno de Kosovo, dirigido por políticos de origen albano.

Las autoridades de Kosovo establecieron recientemente un grupo de coordinación, encabezado por la Oficina del Primer Ministro e incluye a Estados Unidos y a la Comisión Europea, para desarrollar un plan para hacer frente a la crisis. Pero serán necesarios más esfuerzos para llevar esta idea a cabo, incluyendo un mayor apoyo financiero y político por parte de los principales donantes y mayor énfasis en pruebas médicas y tratamiento.

"Después de 10 años, es hora de que tuviéramos el impulso para resolver este problema", dijo Troszczynska-van Genderen. "Es de vital importancia que Estados Unidos y la Unión Europea trabajen con las autoridades de Kosovo, e incluso con los municipios controlados por los serbios, para resolver la crisis".

El informe de Human Rights Watch recomienda que las autoridades de Kosovo y los donantes internacionales actúen para diseñar una solución a largo plazo que incluya:

La evacuación médica urgente de los actuales residentes en los campamentos a residencias temporales aceptables;

La clausura permanente de los campamentos restantes;

El tratamiento urgente para la intoxicación por plomo de todos los antiguos y actuales residentes;

Una solución de vivienda a largo plazo basada en los deseos de los residentes; y

Acceso a beneficios sociales, tratamiento médico, educación y empleo.

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