MAC/20: Mines and Communities

Terreno Peligroso al Infinito - Edición Especial sobre Uranio

Published by MAC on 2001-04-23


TERRENO PELIGROSO AL INFINITO

EDICIÓN ESPECIAL SOBRE URANIO de NOSTROMO RESEARCH

15 de agosto de 2005

Traducción: Pablo Johanis

El 15 de agosto de 1945 el Imperio japonés se rindió a las fuerzas militares estadounidenses, un acto indudablemente desencadenado por la calculada aniquilación de Hiroshima y Nagasaki por parte de los Estados Unidos la semana anterior. Ahora, sesenta años después, numerosos jefes de gobierno, grupos pacifistas e informadores se han unido para deplorar la proliferación que continúa, especialmente en Irán, pero también en la India, Paquistán, Corea del Sur e Israel.

El aniversario brindó una nueva oportunidad para que los estados que adquirieron la capacidad de eliminar a millones de personas en las décadas del cincuenta y del sesenta tomen distancia de los que han seguido su camino a partir de entonces.

Las verdades más evidentes con frecuencia se ocultan tras la retórica simplista y a veces hipócrita. En primer lugar, todas las armas nucleares dependen de la disponibilidad de uranio como materia prima básica. Segundo, la mayor parte del combustible nuclear empleado en las bombas proviene de los así llamados reactores "civiles" que también generan electricidad. Tercero, la minería del uranio es particularmente riesgosa. Solamente la extracción de arenas minerales se le aproxima en términos del grado de radiación al que pueden verse expuestos los mineros, las comunidades locales y las especies silvestres.

Durante la primera etapa de la "era del uranio" (aproximadamente 1940-1960), la minería de U3O8 (dióxido de uranio), el procesamiento para obtención de uranio enriquecido, su incorporación como combustible de reactor, y la consecuente "recuperación" de plutonio fue principalmente determinada, financiada y promovida por cuatro naciones "guerreras": Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y la Unión Soviética. Fueron los verdaderos progenitores de las "armas de destrucción masiva"; la justificación de que la enorme liberación de calor provocada por la fisión atómica podría alimentar generadores eléctricos comerciales, fue establecida luego.

En los años cincuenta y sesenta abundaron los inmensamente dañinos bombardeos ("ensayos") nucleares en territorios indígenas del sudoeste de los Estados Unidos y en atolones del Pacífico Sur. Su legado cancerígeno continúa en la actualidad, y algunas comunidades continúan impedidas de retornar con seguridad a sus territorios tradicionales e irradiados.

Así como la Guerra Fría determinó la relación política entre las superpotencias, también primó la ilusión de que la defensa ante un ataque nuclear dependía de la construcción de mayor cantidad de armas con mayor poder de destrucción - justificada en el concepto moralmente retorcido de MAD (por sus siglas en inglés) "destrucción mutuamente asegurada". Para la época del primer tratado para limitar la proliferación, había ya suficientes armas nucleares acumuladas que - de haber sido todas detonadas - hubiesen exterminado la vida en el planeta.

Simultánemente, con esta carrera armamentista se desplegó un inevitable afán por controlar y explotar depósitos de uranio donde sea que éstos pudiesen ser hallados. Virtualmente todo país con algún antecedente mineralógico de importancia fue sujeto a exploración. El régimen soviético saqueó recursos tanto en Rusia (empleando mano de obra esclava de los "gulag") como en sus estados satélite. Los Estados Unidos involucraron a algunas de las mayores compañías mineras en una exploración nacional; Union Carbide fue el primer proveedor de uranio enriquecido para los militares.

El gobierno francés, mediante su agencia atómica estatal, la CEA, y la compañía francesa Cogema, explotó diversos depósitos en Francia, mientras desarrollaba proyectos mayores en Nigeria y Gabón. El gobierno de India inició la mina Jaduguda, en las tierras tribales Bihar (ahora Jharkhand), bajo la égida de la Uranium Company India Ltd (UCIL). En los años sesenta y setenta algunos países del tercer mundo - como Brasil desde 1981y Argentina desde 1962 - produjeron su propio yellowcake para programas nucleares. Otros lo obtuvieron de donde fuese. Por ejemplo Irán, bajo el régimen pro-norteamericano del sha, adquirió una participación en Rossing Uranium Ltd. de RTZ en Namibia. La corporación japonesa Marubeni compró dióxido de uranio directamente de Rossing, en flagrante violación del embargo gubernamental al comercio con Sudáfrica por motivo del apartheid.

De hecho RTZ (ahora Rio Tinto) prevaleció en la explotación de yellowcake para el mercado mundial hasta fines de los años ochenta. A comienzos de los sesenta, el presidente de RTZ, Sir Val Duncan, fue convocado (así lo relató más tarde) a la British Atomic Energy Commission y se le ordenó "perseverar, encontrar uranio y salvar a la civilización". En esa década la compañía ya estaba explotando sus minas Rum Jungle y Mary Kathleen en Australia (cuyo uranio se destinó a armas nucleares). Entre 1956 y 1959 sus minas de Elliot Lake en Ontario, Canadá, fueron las mayores proveedoras de yellowcake para las fuerzas militares de los Estados Unidos. A partir de 1976 la mina Rossing se convirtió en la principal productora mundial del mineral mortal, no obstante una resolución de las Naciones Unidas que expresamente prohibió la explotación de los recursos naturales del territorio. Cruzando la frontera, en la Sudáfrica del apartheid, el uranio también se obtenía como un subproducto en la mina de cobre Palabora. Entretanto el conglomerado anglo-australiano era contratado para aprovisionar de yellowcake a un conjunto de naciones -estados, incluyendo España, Alemania Occidental y los Estados Unidos, y proveía más de la mitad de las pretendidas necesidades del Reino Unido.

Pero en 1980 el reactor nuclear de Three Mile Island en la costa este de los Estados Unidos sufrió una fusión. Se trató del primer "accidente" nuclear globalmente reconocido. El gobierno de los Estados Unidos canceló todos sus nuevos reactores (aunque sus rivales, los franceses y japoneses se negaron a seguirlo). Poco después el desastre mucho más grave de Chernobyl en Ucrania pareció por fin imponer un sello condenatorio sobre la energía nuclear civil.

Para entonces el movimiento contra la proliferación de armas nucleares tomó el sesgo de una amplia coalición opuesta a todo poder nuclear. Si bien tardíamente, los activistas ambientales y pacifistas en las Américas, Europa, Japón y el sur de Asia reconocieron que la oposición a la minería del uranio sería clave para su buen éxito. Esto apenas hubiese sido posible si los pueblos indígenas por sí mismos no hubiesen puesto de relieve que - casi exclusivamente - fueron sus territorios los que resultaron saqueados, revueltos y radiados para poner en operación las mayores minas.

El abandono del capitalismo de estado en la Unión Soviética, al comienzo de los noventa, significó el fin oficial de la Guerra Fría. Se desactivaron armas (y parte del uranio fue "reciclado"); los denominados programas de reactores nucleares sufrieron postergaciones o cancelaciones en la mayor parte de los países que habían incluído a la energía nuclear en sus planes de provisión futura. El carbón y el gas parecieron haber cubierto el bache. Por cierto la minería del uranio no se paralizó globalmente (después de todo la materia prima sigue siendo requerida por cientos de reactores en funcionamiento). Sin embargo nada similar a la fiebre del yellowcake en las cuatro décadas anteriores parecía posible; una situación próxima al colapso en el mercado avalaba este pronóstico.

Así que ¿qué pasó en poco tiempo para que la situación volviese a cambiar de forma tan radical? Solamente durante el año pasado se propusieron nuevos proyectos uraníferos en los Estados Unidos, Australia e India, mientras que China intenta más que doblar su actual cantidad de reactores.

Irónicamente, el cambio puede atribuírse en parte a organizaciones e individuos que lideraron en el pasado la oposición a la nuclearización, y pasaron a hacer campañas igualmente intensas contra el calentamiento global como consecuencia del empleo de combustibles fósiles.

A lo largo de este camino se han ido dejando olvidadas e ignoradas algunas objeciones vitales y fundamentales a la energía nuclear.

En la primera contribución a esta recopilación especial Helen Caldicott nos recuerda estos argumentos básicos. A continuación abordamos brevemente los irresueltos (muchos dirían irresolubles) problemas vinculados con la disposición segura de colas de molienda, incluyendo aquellas derivadas de minas que tienen el uranio como subproducto; finalmente nos referiremos a la vasta herencia de residuos radiados de plantas que han consumido uranio para producir electricidad o para fabricar armas atómicas.

Todas estas consecuencias se verificarán nuevamente, a menos que los movimientos contra la industria nuclear resurjan ahora, y puedan alcanzar buen éxito. Sobre todo, necesitamos tener en cuenta que los parámetros de explotación - tanto en las minas como en los sitios de disposición - no han variado.

La nuclear es una industria que continúa dependiendo de la explotación de los territorios indígenas, y de las comunidades rurales más postergadas. Es tan inaceptable hoy, desde un punto de vista ambiental, social, económico y moral, como lo fue sesenta años atrás, cuando los mensajeros de la muerte sobrevolaron el Pacífico.


Primero Helen Caldicott, una de las fundadoras del Movimiento Australiano contra la Minería del Uranio (MAUM), brevemente enfrenta los mitos de que la energía nuclear es limpia, de que no produce gases que contribuyan al efecto invernadero, y de que es más barata que otras fuentes de energía alternativas.

La energía nuclear es el problema, no la solución

Helen Caldicott*
The Australian
15 de abril de 2005

(*) Helen Caldicott es una activista anti-nuclear y fundadora y presidente del Nuclear Policy Research Institute, que advierte sobre los peligros de la energía nuclear.

Existe una notoria propaganda impulsada por la industria nuclear para justificar a la industria nuclear como la panacea para la reducción de emisiones de los gases que generan el calentamiento global.

De hecho Leslie Kemeny en estas mismas páginas hace dos semanas (HES, 30 de marzo) sugirió que deberían incluírse cursos de ciencia e ingeniería nuclear en instituciones de nivel terciario en Australia.

Estoy de acuerdo. Pero sugiero que se imparta a los estudiantes todos los aspectos relevantes. Los cursos obligatorios en en las escuelas médicas deberían abarcar los peligros biológicos, genéticos y médicos de largo plazo asociados con el ciclo de la energía nuclear. Los estudiantes de negocios debieran examinar los verdaderos costos asociados con la generación de energía nuclear. Los estudiantes de ingeniería deberían adquirir familiaridad con los profundos problemas vinculados a la disposición de residuos radioactivos de larga vida, las falibilidades humanas que provocaron los más graves accidentes nucleares registrados, así como las casi-fugas y casi-fusiones en los reactores nucleares.

Actualmente existen 442 reactores nucleares en operación en el mundo. Si, como sugiere la industria nuclear, la energía nuclear vendrá a reemplazar a los combustibles fósiles a gran escala, entonces sería necesaria la construcción de 2000 grandes reactores de 1000 Mega Watts. Teniendo en cuenta que en los Estados Unidos no se ha proyectado ninguna desde 1978, esta propuesta es menos que práctica. Más aún, si se decidiera hoy reemplazar toda la energía eléctrica generada con combustibles fósiles por energía de origen nuclear, habría combustible de uranio económicamente viable para los reactores para solo tres o cuatro años.

Los verdaderos factores económicos de la industria del uranio nunca son tenidos en cuenta en su totalidad. El costo del enriquecimiento del uranio es subsidiado por el gobierno de los Estados Unidos. El verdadero costo para la industria de la reparación en caso de un accidente en los Estados Unidos se estima en 726.000 millones de dólares, pero la industria paga solo 9.100 millones de dólares - el 98 % de la responsabilidad asegurada es cubierto por el gobierno federal de los Estados Unidos. El costo de desactivar todos los reactores nucleares existentes en los Estados Unidos se estima en 33.000 millones de dólares. Estos costos - más el enorme gasto que implica el depósito de material radiactivo por un cuarto de millón de años - no se incluyen por ahora en la evaluación económica del costo de la electricidad generada con energía nuclear.

Se dice que la energía nuclear es libre de emisiones. La verdad es muy distinta.

En los Estados Unidos, donde se enriquece gran parte del uranio mundial, incluído el de Australia, la planta de enriquecimiento de Paducah, Kentucky, demanda la electricidad de dos plantas térmicas alimentadas con carbón de 1000 megaWatts cada una, las que emiten grandes cantidades de dióxido de carbono, gas responsable por el 50 % del calentamiento global.

Asimismo, esta planta de enriquecimiento, junto con otra situada en Portsmouth, Ohio, liberan por sus chimeneas el 93 % de los gases de clorofluorurocarbono que se emiten anualmente en los Estados Unidos. La producción y emisión de gases CFC está internacionalmente prohibida en la actualidad por el Protocolo de Montreal, debido a que son los principales causantes de la destrucción del ozono estratosférico. Pero los CFC contribuyen también al calentamiento global, con un efecto 10.000 a 20.000 veces más potente que el del dióxido de carbono.

En la práctica, el ciclo de la energía nuclear emplea gran cantidad de combustibles fósiles en todas sus etapas - la extracción y molienda del uranio, la construcción de reactores nucleares y torres de enfriamiento, la desactivación robótica del reactor intensamente radioactivo al término de su ciclo de vida de dos a cuatro décadas, y el transporte y disposición a largo plazo de grandes cantidades de desechos radioactivos.

En síntesis la energía nuclear produce, de acuerdo con un estudio de 2004 de Jan Willem Storm van Leeuwen y Philip Smith, solo tres veces menos gases de invernadero que las modernas usinas eléctricas a gas natural.

En contraste con la propaganda de la industria, la energía nuclear no es entonces "verde" y por cierto que no es limpia. Los reactores nucleares permanentemente liberan millones de curies de isótopos radioactivos al aire y al agua cada año. Esta liberación no está controlada debido a que la industria nuclear considera a estas partículas radioactivas como biológicamente inocuas. Esto no es así.

Los isótopos no regulados incluyen los gases nobles kryptón, xenón y argón, los que son solubles en grasas y que al ser inhalados por personas que viven en las proximidades de un reactor nuclear ingresan al organismo a través de los pulmones, migrando a los tejidos grasos del cuerpo, incluyendo el manto abdominal y los muslos, próximos a los órganos reproductivos. Estos elementos radioactivos, que emiten radiación gamma de alta energía, pueden ocasionar mutaciones genéticas en espermatozoides y óvulos y causar enfermedades de origen genético.

El tritio, otro gas biológicamente significativo, también es emitido en forma rutinaria por los reactores nucleares. Se compone de tres átomos de hidrógeno, que se combinan con oxígeno formando agua radioactiva, la que se absorbe a través de la piel, pulmones y aparato digestivo. Se incorpora a la molécula de ADN, donde es mutagénico.

El calamitoso hecho de que los 442 reactores nucleares alrededor del mundo continúen acumulando enormes cantidades de desechos radiactivos es raramente mencionado, si acaso lo es, por la industria nuclear. Cada reactor nuclear de 1000 megaWatts típico produce 33 toneladas anuales de residuos calientes e intensamente radioactivos.

Algo más de 80.000 toneladas de desechos altamente radioactivos se encuentran en piletas de enfriamiento cercanas a las 103 plantas nucleares de los Estados Unidos, aguardando su transporte a un sitio de disposición final aún no establecido. Este peligroso material será un blanco atractivo para el sabotaje terrorista mientras viaje a través de rutas y ferrocarriles de 39 estados en los próximos 25 años.

Pero la disposición final de los desechos radioactivos continúa siendo un problema. El congreso de los Estados Unidos eligió en 1987 a Yucca Mountain en Nevada, 150 km al noroeste de Las Vegas, como el repositorio de desechos de alto nivel de radiación para los Estados Unidos. Pero más adelante se estableció que Yucca Mountain no era adecuado para la disposición final de residuos radiactivos de alto nivel debido a que la conforman rocas volcánicas pumíceas de alta permeabilidad en un área atravesada por 32 fallas. La última semana un comité del congreso descubrió que personal del US Geological Survey fraguó datos acerca de infiltración de agua y efectos de corrosión en Yucca Mountain. Estas sorprendentes revelaciones, de acuerdo con la mayoría de los expertos, prácticamente han descalificado a Yucca Mountain como repositorio de desechos, lo que significa que ahora los Estados Unidos no tienen dónde depositar su crecientes existencias de desechos nucleares.

Para empeorar aún más las cosas, un estudio divulgado por la Academia Nacional de Ciencias muestra que las piletas de enfriamiento de los reactores nucleares, que contienen entre 10 y 30 veces más material radioactivo que los núcleos de los reactores, podrían ser objeto de catastróficos ataques por parte de terroristas, que ocasionarían un infierno liberando enormes cantidades de radiación letal, significativamente peor que la radiación liberada en Chernobyl, de acuerdo con la opinión de algunos científicos.

Estos vulnerables desechos nucleares de alto nivel contenidos en las piletas de enfriamiento de 103 plantas nucleares en los Estados Unidos incluyen cientos de elementos radioactivos que tienen impactos biológicos diversos sobre el cuerpo humano, siendo los más importantes el cáncer y los transtornos genéticos.

El tiempo de incubación para el cáncer es de 5 a 50 años después de la exposición a la radiación. Es importante notar que los niños, los ancianos y los individuos inmuno-deprimidos son varias veces más susceptibles a los efectos dañinos de la radiación que otras personas.

Describiré cuatro de los más peligrosos elementos producidos en plantas de energía nuclear.

Iodo131, que fue liberado en los accidentes nucleares de Sellafield en Gran Bretaña, Chernobyl en Ucrania y Three Mile Island en Estados Unidos, es radioactivo por solo seis semanas, y se bio-concentra en vegetales de hoja y en la leche. Cuando entra en el cuerpo humano vía la garganta o los pulmones, migra hacia la glándula tiroides situada en el cuello, donde puede luego producir cáncer de tiroides. En Bielorusia se le extirpó la tiroides a más de 2000 niños por causa del cáncer de tiroides, una circunstancia inédita en los antecedentes pediátricos.

Estroncio90 tiene una duración de 600 años. Como análogo del calcio se concentra en la leche de cabra y de vaca. Se acumula en el pecho humano durante la lactancia y en los huesos, donde puede luego inducir cáncer de mamas, de huesos y leucemia.

Cesio137, que también es radioactivo durante 600 años, se concentra en la cadena alimenticia, principalmente en la carne. Al ingresar al cuerpo humano se localiza en los músculos, donde puede inducir un cáncer muscular maligno denominado sarcoma.

Plutonio239, uno de los elementos más peligrosos conocidos por la humanidad, es tan tóxico que un millonésimo de gramo resulta cancerígeno. Se producen anualmente más de 200 kg en cada planta nuclear de 1000 megaWatts. El plutonio se comporta como el hierro en el cuerpo humano, y por eso se concentra en el hígado, donde produce cáncer de hígado, y en los huesos, donde puede producir cáncer de los huesos e infecciones en la sangre. Inhalado produce cáncer de pulmón. También atraviesa la placenta donde, como la thalidomida, puede causar severas malformaciones congénitas. Existe predisposición al plutonio en los testículos, donde puede ocasionar cáncer de testículos e inducir transtornos genéticos en la descendencia. La radioactividad del plutonio dura 500.000 años, permaneciendo para inducir cáncer y transtornos genéticos en futuras generaciones de plantas, animales y seres humanos. El plutonio es asimismo el combustible de las armas nucleares. Solo 5 kg son necesarios para armar una bomba, y un reactor produce más de 200 kg por año. De ahí que cada nación con una planta de generación nuclear tiene la capacidad teórica de fabricar 40 bombas atómicas por año.

Debido a que la energía nuclear deja un legado tóxico para todas las generaciones venideras, porque produce gases que contribuyen al calentamiento global, porque es por lejos más cara que cualquier otra forma de generación de energía eléctrica, y porque puede contribuír a la proliferación de armas nucleares, estos temas necesitan incluírse con urgencia en los contenidos del sistema educativo terciario de Australia, que posee entre el 30 % y el 40 % del uranio más rico del mundo.


El Centro Ambiental del Northern Territory de Australia - uno de los colaboradores claves en la formación del Movimiento contra la Minería del Uranio (MAUM) - declaró su oposición a los planes para una nueva mina de uranio en Western Australia.

Ambientalistas en campaña contra una nueva mina de uranio

http://www.abc.net.au/news/items/200503/1328238.htm?central

21 de marzo de 2005

El Centro Ambiental de Northern Territory está en campaña oponiéndose a los planes la compañía minera de Western Australia para desarrollar una nueva mina de uranio en el centro del país. La compañía Deep Yellow anunció la última semana planes de llevar adelante ensayos por uranio en Napperby Station, 150 kilómetros al noroeste de Alice Springs.

Pero Peter Robertson, del Centro Ambienta,l sostiene que no se deben abrir más minas de uranio en el territorio, luego de los recientes problemas de contaminación ocurridos en Kakadu. "Quiero decir que ya tenemos suficientes problemas en el territorio con el que afrontamos ahora, la mina de uranio Ranger," dijo. "Ella causó muchísimos problemas durante años, y aún es una cuestión sin resolver. Habrá un enorme trabajo de remediación en mina Ranger que llevará los próximos cinco a diez años, y nosotros creemos que abrir otra mina de uranio en estas circunstancias sería totalmente irresponsable."

El director gerente de Deep Yellow, James Pratt, dice que toda mina en el lugar sería sometida a la aprobación de los gobiernos federal y del territorio. Dice que la compañía no avanzaría con sus planes sin contar con el consentimiento comunitario. "Si terminamos abriendo la mina queremos que beneficie a la comunidad y al territorio, y queremos consultar con cada uno de los involucrados en el proceso," dijo Mr. Pratt.


HERENCIAS LETALES

Aunque la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) sostiene haber "limpiado" la mayoría de las pilas de residuos de molienda de las minas de uranio de los Estados Unidos, ello dista de ser así en uno de los mayores sitios, en Utah, y ni hablar en la ex-Unión Soviética. En el norte de Tajikistán, en Asia central, se encuentra justamente uno de los sitios donde la población se encuentra en peligro y las viviendas se continúan edificando sobre - e incluso con - residuos de uranio.

Polvareda atómica en Tajikistán

Daler Hamidov (seudónimo de un periodista en Khujand)
International War & Peace Reporting (IWPR, London)
Central Asia Bulletin No.394, julio de 2005

Más de una década después de que la extracción de uranio terminara en Tajikistán, el país finalmente se enfrenta con la herencia nuclear. Los especialistas estiman que casi 55 millones de toneladas de residuos de uranio se encuentran enterrados a lo largo del norte del país, creando una amenaza ecológica de grandes proporciones.

Especialistas de Kazakstán, Kyrgyzstán, Uzbekistán, Rusia y Alemania se reunieron del 3 al 5 de julio en una conferencia internacional acerca de riesgos nucleares, desarrollada en Kairakkum, al norte de Tajikistán. La reunión fue consecuencia de la Declaración de Bishkek de 2003, que busca enfrentar el problema de los residuos nucleares en Asia central.

Kasym Kasimov, el gobernador de la norteña región de Sogd abrió la conferencia recordando cómo se inició la minería del uranio en el norte de Tajikistán, así como en las vecinas Kyrgyzstán y Uzbekistán en 1942. En mayo de 1945, cuando se avizoraba el final de la Segunda Guerra Mundial, el atemorizado jefe de seguridad de la Unión Soviética, Lavrenti Beria, se hizo cargo de una nueva agencia denominada Vostokredmet - aún existente - para obtener el uranio que luego se emplearía para fabricar la primera bomba nuclear soviética. En los siguientes 50 años tuvo lugar minería y procesamiento de uranio en tres áreas del norte de Tajikistán: Chkalovsk, Taboshar y Adrasman. Los residuos producidos por las minas y fábricas fueron sepultados en una red de depósitos radioactivos en la zona Tajik del valle de Fergana.

Los delegados de la conferencia visitaron todos los depósitos en la región de Sogd, que se estima contienen 54,8 millones de toneladas de material radioactivo. Los desechos no son muy activos, pero podrían causar daños por cientos de años. Asegurarlos requeriría tecnologías con las que Tajikistán no cuenta. "Tajikistán no tiene los recursos para solucionar este problema," les comentó Kasymov a los delegados. "Ningún país puede resolver este tipo de problemas por sí solo."

En 2003 expertos del ministerio nuclear de Rusia investigaron el estado de los depósitos de desechos radiactivos en Tajikistán y elevaron sus conclusiones a Vostokredmet, cuya misión actual es monitorear los niveles de radiación y los efectos sobre el ambiente.

El director de Vostokredmet, Zafar Razikov, le contó a IWPR que "en los últimos años los especialistas de la IAEA [Agencia Internacional de Energía Atómica] vinieron cuatro veces a la región de Sogd. Se abordaron muchos proyectos de evaluación junto con el ministerio nuclear de Rusia, pero ni Rusia ni Tajikistán tienen el dinero necesario para proseguirlos. Actualmente Vostokredmet solo está en condiciones de monitorear la situación. Se necesitan entre 10 y 15 millones de dólares para realizar algún tipo de progreso."

Los ecologistas han estado advirtiendo que debido a que muchos de los depósitos y minas abandonadas están a la vera del mayor curso fluvial de Asia central, el río Syr Darya, cualquier desastre natural o provocado por el hombre podría causar una catástrofe ecológica capaz de extenderse por toda la región. En la conferencia Razykov se confirmó que la posibilidad de que los residuos radioactivos sean arrastrados hacia el río existe. Por ejemplo las pilas en las afueras del pueblo de Degmai, situadas a unos 9 km del río, contienen más de 36 millones de toneladas de residuos, algunos traídos desde Kyrgyzstán.

Hotam Muratazoev, quien encabeza la ONG Ecología y Progreso Científico-Técnico, tomó el caso del depósito en Degmai, que ha permanecido sin resguardo por más de diez años, aún cuando contiene más de dos millones de toneladas de estériles. “En invierno las partes bajas se llenan de agua, y esto produce un material que al secarse en verano se transforma en polvo radioactivo”, dijo.

Este polvo cae sobre áreas residenciales en Chkalovsk, una ciudad cercana a la capital regional Khujand. Los expertos locales en Khujand dicen que en algunos sectores circundantes la radiación de fondo supera los 80 microroentgens por hora - bien por encima del nivel oficial de seguridad en Tajikistán, de 57 microreoentgens por hora. La radiación de fondo es aún mayor en la proximidad de las antiguas minas, donde los expertos informan valores de 1000 microroentgens por hora. Ignorante de los terribles peligros que generan los residuos de uranio, la población continúa edificando sus casas y sembrando la tierra en las proximidades de los depósitos. La agencia gubernamental para defensa civil y emergencias registró el caso de una familia en el pueblo de Adrasan cuya plantación se localiza prácticamente sobre la pila de desechos, exponiéndola a niveles de radiación superiores a los 500 microroentgens por hora.

A solo un kilómetro del pueblo de Taboshar hay seis millones de toneladas de desechos en tres depósitos. Los ecologistas sostienen que estos depósitos no tienen suficiente cobertura, y que parte de su material está drenando hacia un arroyo que emplea la población local como fuente de agua para beber. Mahmadullo Teshaev, un poblador de Taboshar, le comentó a IWPR que su hijo era uno de tantos niños que solían jugar cerca de la mina donde se explotaba uranio. "No había carteles de advertencia, y no teníamos idea del peligro," dijo. "Mi hijo tenía seis años entonces, y ahora tiene quince y está gravemente enfermo - padece osteomalacia [debilidad de los huesos] y anemia y los doctores me han dicho que jamás podrá tener hijos."

Muratzoev contó en la conferencia que la baja seguridad en las minas abandonadas permite a los ladrones llevarse viejos rieles de ferrocarril y vigas de metal o concreto, y otros metales, para venderlos en el mercado como material de construcción. En consecuencia se construyen ahora casas y otros edificios con materiales radioactivos.

Vadim Ostroborodov, representante del ministerio nuclear de Rusia solicitó financiamiento internacional para ayudar a los tajiks. "Tajikistán no puede manejar este problema solo," dijo. "En Kyrgyzstán se está llevando a cabo una restauración de terrenos en la zona del Lago Issyk-Kul, con financiamiento de los Estados Unidos. También deberían destinarse fondos a Tajikistán."

El geofísico Richard Knapp del Lawrence Livermore National Laboratory en California, que patrocinó la conferencia junto con Vostokredmet, aseguró que "la radiación no reconoce tiempos ni fronteras. Pero el núcleo de este problema se concentra en el territorio de Tajikistán. Ustedes cuentan con experiencia y conocimientos técnicos de primer nivel en Vostokredmet, y existe apoyo para resolver problemas." Agregó que el embajador de los Estados Unidos en Tajikistán, Richard Hoagland, había mostrado su interés en el tema de los residuos radioactivos, pero que la experiencia reciente demuestra que es el Banco Mundial el prestamista más adecuado para los proyectos de restauración de tierras.


En el desierto de Utah toneladas de residuos de uranio se acumulan junto al Río Colorado.

Los dilemas de la disposición

Travis Reed, Associated Press

25 de marzo de 2005

MOAB, Utah - Los ingenieros aquí le llaman "barrito" a lo peor, y tienen unos 6 millones de toneladas de eso. Durante décadas nadie supo que había algo malo en él, aquí en este remoto extremo sudeste de Utah, enmarcado por impresionantes paredones de rocas coloradas, o en alguno de los demás sitios donde en la “era de La Bomba” surgieron de somnolientos polvaredales los pueblos mineros del uranio en los años cincuenta.

Pero actualmente, este establecimiento es la única molienda de uranio inactiva bajo supervisión del Departamento de Energía que no ha sido aún remediada, a pesar de ser jurisdicción de tres diferentes agencias federales que produjeron cientos de kilos de informes a lo largo de más de 50 años. Los funcionarios de Energía deben decidir qué hacer con estos residuos, depositados sobre la planicie aluvial a 250 metros de las márgenes del Río Colorado, que provee de agua potable a una población estimada en 25 millones de personas en Las Vegas, Los Ángeles, Phoenix y otras ciudades en el sudoeste.

Un cerco de cadenas tachonado de advertencias de riesgo biológico y carteles de "no pasar" rodean un viejo edificio tipo galpón de chapas y unos 12 millones de toneladas de residuos nucleares en la vieja molienda de la mina, y es todo lo que queda de lo que alguna vez fue considerado lo mejor que le podía pasar a esta región.

Sin embargo hoy constituye una de las mayores causas de temor. Los desechos han generado un fuerte debate acerca de qué debe acerse con los residuos de la minería del uranio, que contienen sustancias químicas que pueden resultar letales, como el amoníaco, radón y uranio residuales que pueden ocasionar cáncer de pulmón y leucemia, y cuya radioactividad no decaerá por milenios.

"La pila está saturada de fluídos de tratamiento," dijo Dianne Nielson, directora del Departamento de Calidad Ambiental de Utah. "Todos estos contaminantes sencillamente escurren desde la base de la pila hacia la napa freática. Drenan directamente hacia y bajo el río, y a los pantanos del lado sur del río." Los científicicos de ambos lados del mostrador están en ascuas acerca de cuánto daño podría ocasionar una inundación que afecte al sector, los cambios que ha experimentado el río desde que empezó la disposición en la pila en los años cincuenta, y aún respecto de la gravedad de la contaminación actual.

El sitio está bajo la responsabilidad del Departamento de Energía, que en noviembre presentó planes para su manejo - tres de ellos que implican el transporte de la pila por camión, tren o ducto y su enterramiento en otro sitio, y el restante que propone dejarla junto al río cubriéndola con tierra y rocas, de modo de que no continúe expuesta. La cuarta opción costaría cientos de millones de dólares menos que el transporte del material, pero esta opción generó rechazos - incluídos el del gobernador de Nevada, John Huntsman, de la Agencia de Protección Ambiental EPA, de los congresistas del estado y de ambientalistas que la consideran ambientalmente inaceptable.

Don Metzler, que administra el área desde la oficina de Grand Junction del Departamento de Energía, dice que espera que la agencia decida a lo largo de este verano. Mientras tanto nadie en el departamento arriesga cuál sera finalmente el destino de la pila de residuos. "Entiendo estas preocupaciones. Este sitio tiene particularmente gran interés para muchísimas personas, el Departamento de Energía está evaluando varios factores - económicos, ambientales y políticos - y no adelanta su opción final” dijo Metzler. Pero la agencia ha insistido en que no existe el riesgo de que la pila pueda sufrir un colapso catastrófico, ni siquiera en el caso de la mayor inundación probable que puediera considerarse. Aunque no se haya alcanzado la decisión final, y que ésta sea solo una más entre las que se evalúa, el simple hecho de que sea tenida en cuenta agitó una fuerte oposición. El temor es a que una gran creciente del Río Colorado atraviese el desierto como una tromba arrastrando la pila venenosa, llevándosela hacia el río, provisión de agua potable que fluye por cientos de kilómetros en el sudoeste en su camino hacia el océano. "Yo no creo que la gente de California pueda perdonarnos alguna vez, ni tampoco al Departamento de Energía," le dijo el senador Orrin Hatch, republicano de Utah a Metzler y a otros funcionarios en una reciente visita a la pila.

La pila de residuos cubre 50 hectáreas y contiene unas 12 millones de toneladas de colas y estériles. Lo peor del residuo - alrededor de la mitad - es arenoso y rojizo, y rellena un terraplén hecho de un polvo menos radioactivo que quedó del procesamiento del uranio, como en un molde de gelatina.

La minería del uranio tuvo su auge en Utah después de 1952, cuando un banco mineralizado profundo fue hallado cerca de Moab. La empresa colapsó en 1962, y Uranium Reduction Co. vendió su planta de procesamiento a Atlas Corp. de Denver, que la operó esporádicamente hasta declararse en quiebra en 1998 - después de comprobar que la compañía no podría afrontar la remediación del sitio.

Todos los molinos desactivados están bajo la responsabilidad del Departamento de Energía, pero esto tiene un historial intrincado. La mayoría de los sitios se transfirieron al Departamento de Energía por una orden del Congreso en 1978, pero como éste continuaba procesando pequeñas cantidades de uranio, no fue incluído. El Departamento de Energía finalmente tomó el control del sitio recién en 2001, cedido por la Comisión Regulatoria Nuclear, y esa es en parte la razón de que aún permanezca, mientras todos los demás sitios ya han sido intervenidos.

Tres áreas localizadas a 25, 50 y 140 km de la pila se propusieron como nuevos emplazamientos. El costo estimado va de 407 a 543 millones de dólares, dependiendo de si es transoportada por camión, tren o mineraloducto. Solamente dejar la pila en su sitio y cubrirla costaría 249 millones de dólares. El Departamento de Energía deberá recibir observaciones públicas a los planes lanzados hasta noviembre, y ya ha recibido unas 1600. La mayoría de ellas se inclinan a favor de transportar los residuos, informó Metzler.

Para Nielson, aparte del riesgo de inundación, dejar la pila en el sitio y cubrirla no protejerá al río del riesgo de contaminación mediante las aguas subterráneas, que ya está causando mortandad de peces. Si los residuos fuesen removidos, se los enterraría en un pozo cubierto de arcillas y luego se los cubriría para una mejor aislación, aseguró. Metzler reconoce que parte de la pila está percolando a través de las aguas subterráneas hacia el río, pero señaló que en los análisis de la Dirección de Energía esto se disipa en el curso de un kilómetro aguas abajo. "Nadie está en riesgo," dijo. "No obstante, considero que el ingreso de cualquier contaminante al río es algo que nadie desea."

La EPA se unió al coro de agencias que se oponen a dejar la pila en su sitio, informando en una carta al Departamento de Energía que tal opción sería "ambientalmente insatisfactoria". Metzler acepta que sería difícil convencer a la opinión pública de dejar la pila de residuos en el sitio, pero insiste en que el Departamento de Energía lo está considerando basándose en sólidos argumentos científicos. "Creemos que la pila puede ser protegida si es eso lo qu se decide" dijo. Metzler se refirió a una inundación de principios de los 80, que trajo al Colorado hasta la altura de un metro en la pila, pero que no la arrastró hacia el río. "Cuando las aguas salen del cauce en una gran inundación, las velocidades son muy bajas sobre la planicie - casi como en una pileta de natación. No hay mucha erosión", dijo. Pero Sarah Fields, una residente de Moab que siguió el tema y solicitó la remoción de la pila desde inicios de los 90, sostuvo que esa inundación fue una pequeña demostración de lo que el río es capaz de hacer, y que la próxima vez las 25 millones de personas que toman agua de ese río no serán tan afortunadas. Aún más grave, insistió, es que los reales efectos sobre la salud de esta pila no se conocerán por muchos años. "Ese es el problema con la exposición a radiación. A veces pasa mucho tiempo antes de manifestarse la reacción física", dijo.

Cualquiera sea la opción del Departamento de Energía en los meses venideros, deberá ser aprobada por la Comisión Reguladora Nuclear. Si bien el Congreso no tiene ingerencia directa, se espera que la delegación de Utah intente una intervención legislativa sobre el presupuesto del Departamento de Energía para financiar la remoción de los desechos.

Mientras tanto, la presión ejercida durante más de una década continúa desde grupos ambientalistas y funcionarios sobre el mismo tópico que ya había puntualizado Nielson en 1993, cuando estuvo al frente de los asuntos ambientales. "Ese es el punto decepcionante," dijo. "Después de todos estos años estamos finalmente justo acá."


Mientras tanto en la frontera entre Estados Unidos y México se desarrolla lo que un periodista mejicano denominó "Nuestro Chernobyl" con riesgo para la vida de miles de mejicanos. Es potencialmente el más grave ejemplo de contrabando de "chatarra" nuclear - en este caso residuos nucleares letalmente gamma-radiados conteniendo cobalto50- que ya fueron usados en la construcción de edificios úblicos y centros comerciales.

Descubren chatarra radiactiva cerca de la frontera, que demanda una adecuada disposición

Talli Nauman, Americas Program, International Relations Center (IRC)

5 de agosto de 2005

Talli Nauman es una asociada al programa en el Americas Program del International Relations Center (www.irc-online.org). Originalmente publicó su opinión en su columna semanal de The Herald Mexico, incluído en El Universal en la ciudad de México, como parte de su proyecto de medios independientes Journalism to Raise Environmental Awareness, que inició con el apoyo de MacArthur Foundation.

Cita recomendada: Talli Nauman, “Discovery of Radioactive Scrap near Border Begs Proper Burial,” IRC Americas Program (Silver City, NM: International Relations Center, August 5, 2005).
Web: http://americas.irc-online.org/am/178


Asomando entre las dunas a lo largo de la ruta, a sólo 50 km al sur de la frontera urbana entre Estados Unidos y México, en el área El Paso-Ciudad Juárez, hay pilas de residuos radiactivos sin contención. Este secreto de las arenas del desierto fue revelado por el físico nuclear mejicano Bernardo Salas Mar, un ex-empleado de la planta de energía atómica estatal de Veracruz de la que fuera despedido por revelar al público su contaminación radioactiva del Golfo de México.

Salas, actualmente profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), investigó la amenaza a la salud pública en el área de frontera en cooperación con residentes rurales de la municipalidad de Samalayuca, vecina de Ciudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua. Su investigación de campo descubrió cuatro montículos de chatarras metálicas, de un tamaño aproximado a seis metros cúbicos cada uno, expuestos a la intemperie. La inspección radiológica determinó el riesgo de contaminación por radiación en la cadena alimentaria a partir de estos depósitos abandonados si no se toman medidas de protección.

Salas no es un activista antinuclear, sino que impulsa el empleo seguro de esa tecnología. Propone medidas tan drásticas como el entierro de los residuos y la construcción de un cerco alrededor. La Sociedad Española de Protección Radiológica lo ha invitado a exponer sus descubrimientos en el próximo décimo congreso nacional.

Pero como tantos otros profetas en su tierra, Salas se enfrentó con la falta de voluntad de sus colegas para admitir los resultados de sus trabajos en México. Tres instituciones domésticas del tipo de la española se negaron a aceptar sus conclusiones en sus congresos.

La Sociedad Mexicana de Seguridad Radiológica y la Sociedad Nuclear Mexicana le dijeron que el rechazo se debió a que no solicitó permiso para ingresar en los terrenos donde los desechos permanecían abandonados. La Sociedad Mexicana de Física no respondería su solicitud de razones por escrito.

La localización se encuentra por encima de otro depósito enterrado de residuos de lo que el periodista chihuahueño Ignacio Alvarado Álvarez denomina el peor desastre nuclear de este hemisferio, "Nuestro Chernobyl." Este fue el fiasco que se inició hace 21 años en 1984 cuando guardias de los laboratorios nucleares Los Álamos, cerca de Santa Fe, Nueva México, detectaron un cargamento de hierro para la construcción de Old Mexico contaminado con cobalto60.

Es una historia intrincada con las típicas complicaciones ambientales de las fronteras binacionales. Una cámara de radiación gamma norteamericana fue enviada ilegalmente a México y desguazada en Ciudad Juárez, donde se mezcló con otras chatarras a las que contaminó. El metal contaminado se fundió en hierro y vigas para la construcción enviado a Estados Unidos para la venta. Solo entonces se descubrió su peligrosidad radioactiva, y se envió de vuelta a México para confinamiento.

La ya difunta fundición estatal Aceros de Chihuahua fabricó los hierros y vigas con material reciclado obtenido en Yonke Fénix. El depósito de chatarra de Ciudad Juárez ahora es famoso debido a que entre los objetos que recibió para la reventa se encontraba una cámara de radiación gamma con pellets de cobalto60 que el más exclusivo hospital privado de la ciudad había adquirido de contrabando de un proveedor de los Estados Unidos.

Los importadores norteamericanos de las vigas y hierros resultantes fueron localizados. El hierro fue despachado de regreso a México para su enterramiento. Pero al sur de la frontera muchas cargas de metal reciclado que distintas fundiciones habían hecho con la chatarra contaminada del depósito Fénix fueron despachadas, y jamás se las recobró para disposición. Tal vez los montículos que Salas verificó son solo una minúscula parte de lo que de alguna manera se diseminó por el país.

Mientras tanto, los materiales de construcción radioactivos permanecen en al menos la mitad de los estados mexicanos. Millones de personas están siendo expuestas a elevada radiación de las vigas en más de 17.000 centros comerciales y edificios públicos, de acuerdo con cálculos estimativos. El daño, en términos de cáncer y mutaciones para ésta y futuras generaciones, es incalculable.

Mientras el mundo reflexiona acerca de la tragedia y el daño por radiación de las bombas atómicas que explotaron destruyendo Hiroshima y Nagasaki hace 60 años en la primera semana de agosto, la menos evidente calamidad de contaminación por cobalto60 en México también continúa.

Lo menos que la sociedad puede hacer es admitir la existencia de las pilas de desechos en Samalayuca y procurarles una adecuada disposición.


REMINISCENCIAS DE MUERTE

Durante décadas el uranio también fue extraído en minas de oro, carbón y cobre (Sudáfrica es el principal ejemplo). En esos casos las estrictas salvaguardas que deben tomarse en las minas propiamente de uranio, con frecuencia fueron ignoradas. Bob Boyce describe las consecuencias de tales descuidos para los miembros de la tribu Paiute en una reservación del norte de Nevada.

El desastre minero Paiute Bob Boyce

http://www.emagazine.com/view/?2457
Mayo/Junio, 2005 - Vol. XVI, No. 3
Contacto: Tribu Paiute Yerington http://itcn.org/tribes/

La mina Yerington de Anaconda, en el norte de Nevada, fue una de las mayores productoras mundiales de cobre entre 1953 y 2000. Hoy en día los vecinos residentes se quejan de que el sitio abandonado es un importante contaminador. La reservación Campbell Ranch de la tribu Yerington Paiute (YPT) se encuentra a escasos 5 km al norte, viento abajo de la propiedad minera de 1400 hectáreas y directamente sobre la ruta de los contaminantes que podría liberar la mina.

Varios dueños y operadores manejaron la mina a lo largo de los años, incluyendo a Atlantic Richfield Company (ARCO), la cual adquirió los intereses de Anaconda en 1977 (y fue a su vez absorbida posteriormente por British Petroleum). Cuando Arimetco, el entonces operador en bancarrota, se alejó del proyecto en el 2000, abandonó todo como estaba, incluyendo millones de litros de drenajes de mina en piletas de evaporación y productos químicos para procesamiento en kilómetros de tuberías y tambores de almacenamiento. La tribu halló una fuerte resistencia de las autoridades cuando solicitó que el sitio fuese incluído en la Lista de Prioridades Nacionales (NPL) para obtener una condición de financiamiento excepcional. Los dirigentes comunales y municipales esgrimieron su temor a la caída del valor de las propiedades y a la estigmatización.

El gobernador de Nevada Kenny Guinn dijo en 2001 que "mientras todos estamos de acuerdo en que existe contaminación localizada en el sitio, no hemos podido ver evidencia científica alguna de que los recursos de la tribu se encuentren amenazados o de que hayan recibido un impacto desfavorable." Con la condición de super-financiamiento ya eludida el gobernador Guinn puso a la División de Protección Ambiental de Nevada (NDEP) a cargo de la remediación del sitio.

Luego de dos años los primeros barriles con productos químicos fueron quitados del lugar. Pasó otro año antes de que fuese aprobado un plan de trabajo para la zona de procesamiento, pero aún se llevan a cabo evaluaciones básicas del sitio.

La tribu YP sospechó por mucho tiempo que había uranio en la mina y que pudo haber contaminado el río cercano y los canales de irrigación. Tanto ARCO como NDEP descartaban esta posibilidad hasta el verano de 2003, cuando se descubrieron documentos describiendo el procesamiento de yellowcake que Anaconda llevaba a cabo en el sitio en 1976. Eventualmente los análisis llevados a cabo en 30 perforaciones al norte de la mina revelaron que nueve de ellos tenían "elevados niveles" de uranio, por encima de los estándares para agua potable. Un estudio del área llevado a cabo por el U.S. Geological Survey en 1978 estableció altos niveles de varios metales pesados (incluyendo uranio y torio) en piletas de evaporación y en colas, pero no se ensayó el agua subterránea.

NDEP, ARCO y los funcionarios locales dijeron que no existía evidencia de que los altos niveles de uranio en los pozos externos proviniesen de la mina. "Su postura es totalmente contradictoria con lo que sabemos," afirmó el presidente de YPT, Wayne García. "Había altos niveles de uranio en las piletas de la mina en el estudio de 1978. Se confirmó que en las aguas subterráneas por debajo del sitio hay altos niveles de metales pesados que estaban en las piletas. ¿Acaso de alguna manera el uranio quedó atrás?"

Asimismo, históricamente han soplado fuertes vientos desde la mina en dirección a la reservación. Se ha encontrado un polvo rojo indefinido en los áticos de las casas, muchas de las cuales fueron construídas sobre relleno sanitario y materiales de las escombreras de la mina.

El gobernador Guinn se mostró públicamente dispuesto a reconsiderar su posición, pero insiste en que "los pasos han sido cumplidos" y que el Departamento de Protección Ambiental de Nevada puede hacer la tarea. Pero una reunión muy disputada de las partes interesadas en agosto pasado mostró un considerable descontento con la conducción de NDEP.

BP of America ha guardado silencio desde entonces, pero su subsidiaria ARCO solicitó públicamente el año pasado que la Oficina Federal de Ordenamiento Territorial, que ha coordinado la remediación de áreas con residuos peligrosos con el estado, cese su intervención en el diferendo. "Esta acción, por sí misma y por carácter transitivo, declara a toda las intenciones de BP y ARCO con respecto a este sitio," dice García.


Canada aloja los depósitos de más alto grado de uranio del mundo. El Comité Ecuménico (inter-denominacional) del Uranio (ICUCEC) ha hecho campañas en contra de la minería del uranio en general desde los años setenta. A principios de este año su denuncia de que los residuos de la mina McClean Lake estaban siendo negligentemente dispuestos fue arbitrariamente desestimada por la Suprema Corte de Canadá. Mining Watch Canada declara que esto constituye un desgraciado tributo que se le paga a la poderosa industria del uranio, y que genera una amenaza para las generaciones venideras.

ICUCEC rehusó apelar ante la Corte el caso Lake McClean

Mining Watch Canada Bulletin, abril de 2005

http://www.miningwatch.ca

La decisión del Comité del Uranio de la Cooperativa Ecuménica de Educación (IUCEC) de no apelar su caso ante la Corte Suprema de Canadá representa un flaco triunfo para la industria nuclear, reivindicación para ICUCEC y una jornada negra para el ambiente y para las generaciones presentes y futuras.

Originalmente ICUCEC entabló juicio contra la Mesa de Control de la Energía Atómica (AECB), ahora conocida como Comisión Canadiense de Seguridad Nuclear (CNSC), demandándola por no haber seguido los procedimientos adecuados al otorgarle la licencia a McClean Lake JEB Uranium Tailings Pit. Cogema, ahora conocida como Areva, se sintió suficientemente involucrada como para buscar intervención como parte en el caso ante la Corte. Tras un meticuloso escrutinio por parte de la División de Juicios de la Corte Federal, ICUCEC ganó su caso.

AECB y Cogema respondieron solicitando una apelación ante la Corte Federal de Apelaciones. Cogema también trató de asegurar sus operaciones solicitando una nueva licencia, por si acaso el otorgamiento de la primera fuera considerado ilegal. Las audiencias de la Corte de Apelaciones tuvieron lugar en Calgary. Los aspectos ambientales y de salubridad se vieron obnubilados por cuestiones económicas, y se revirtió la decisión judicial de primera instancia. Luego ICUCEC solicitó la elevación del caso a la Suprema Corte de Canadá. La Corte Suprema, sin dejar por escrito sus razones, rechazó la petición de ICUCEC.

Si bien la corte le dió un cierre legal a este caso, en los tribunales de la madre naturaleza el juicio continúa. La próxima década será testigo de la devastación en Northern Saskatchewan a partir del emplazamiento de colas de uranio de McClean Lake JEB, en el que se enfocó el caso ante la Corte.

Eventualmente la contaminación de las aguas subterráneas desde el depósito de colas uraníferas (incluyendo arsénico, radio y metales pesados) se extenderá en grandes áreas al norte y al sur, alcanzando los mares. Esto se sumará a la creciente contaminación radioactiva y química global, causando un fuerte incremento en los transtornos genéticos, más cánceres y transtornos neurológicos entre las poblaciones humanas y no humanas. Estamos dejando una vergonzosa herencia nuclear y tóxica a nuestros hijos y nietos y a sus hijos para las generaciones por venir.

ICUCEC ha sido reivindicada por sus muchos años de ardua tarea. No solo probó su tesis de que las leyes canadienses son a grandes rasgos inadecuadas para protejer la salud de la población y el ambiente, sino que también las cortes legales han coartado la débil legislación ambiental canadiense existente. El Acta Canadiense de Evaluación Ambiental es un colador, lleno de agujeros. Es como el pit JEB, que no es más que un gigantesco pozo en areniscas porosas que se supone contendrá para siempre desechos de uranio radiactivos y tóxicos.

Ni el Acta ni el pit ofrecen protección para el público o el ambiente. En efecto, la decisión de la Corte es una luz verde para continuar debilitando el Acta Canadiense de Evaluación Ambiental, y también la forma en que la Comisión Canadiense de Seguridad Nuclear monitorea, regula y otorga licencias a la industria nuclear. Las altas cortes nuevamente han fallado en favor de la políticamente poderosa industria nuclear y del uranio. Su victoria es a expensas del ambiente y de las generaciones presentes y futuras.

El hecho concreto de que ICUCEC haya debido acudir a la Corte se debió a que nuestros políticos fallaron en el cumplimiento de sus responsabilidades. Los políticos deben salir del letargo y cumplir con su deber, poniendo en funcionamiento mejores leyes que exijan mayores estándares. El hecho de que ICUCEC haya ganado su caso en primera instncia, ante la Federal Court Trial Division no solo demuestra que los temas en consideración son serios y no frívolos, sino también que son absolutamente necesarias mejores leyes ambientales y controles más estrictos. La población de Saskatchewan necesita despabilarse y exigir mejor protección y auditar a los políticos, reguladores y a la industria.

ICUCEC empleó todos los mecanismos legales a su alcance: los procesos de Evaluación Ambiental, las audiencias en los procesos licitatorios, y las Cortes. Sus intentos de proteger a las generaciones presentes y venideras de un futuro tóxico fallaron debido a que los medios legales disponibles son débiles. Vemos un porvenir en el que ICUCEC estará explorando otras alternativas pacíficas para continuar su tarea por la justicia ambiental. Ahora que el caso legalmente está cerrado ICUCEC se propone un retiro, ayunar, rezar, y buscar sabiduría.


Hasta que no fuera descubierto el potencial energético sin precedentes de la fisión nuclear del uranio en el siglo XX, este había sido extraído por centurias en su forma de pechblenda. Durante aproximadamente el mismo período también se lo extrajo junto con el estaño y fue empleado para esmaltar porcelana - especialmente en el sudoeste de Inglaterra, fuente de los mayores depósitos de arcillas para vajilla. (Existe evidencia histórica de que muchos de los que usaron vitrificados basados en óxidos de uranio sufrieron cáncer en los dedos o la boca).

Aún en los casos en que el uranio no es minado por sí - o como subproducto - la exposición en galerías subterráneas lleva inevitablemente al incremento en las concentraciones del radón, gas emisor alfa, con consecuencias potencialmente fatales para los mineros o los habitantes en la superficie.

Ahora, una nueva iniciativa bajo la égida de la Organización Mundial de la Salud analizará las formas de combatir los riesgos de la ionización "natural" por radón. Si este estudio tomará en cuenta la relación con minas de uranio (pasadas y actuales) es algo que aún está por verse.

Veinte países actúan para protegerse del radón, letal gas radioactivo

Environmental News Service (ENS)

22 de junio de 2005

GINEBRA, Suiza - La exposición a un gas natural radiactivo en el hogar y los lugares de trabajo causa decenas de miles de muertes por cáncer de pulmón cada año, sostuvo la Organización Mundial de la Salud (OMS) ese martes. Recientes resultados del más amplio estudio sobre radón llevado a cabo hasta la fecha en Norteamérica y Europa muestran que entre el 6 % y el 15 % de los cánceres de pulmón son causados por la exposición a este gas.

Los fumadores tienen otra causa de preocupación además de los efectos nocivos del tabaco. Para ellos, la exposición al radón que puede penetrar en los hogares y sitios de trabajo, provoca un riesgo de cáncer de pulmón 25 veces mayor que para los no fumadores.

"El radón posee un riesgo fácil de reducir para la salud poblacional en todo el mundo, pero no ha recibido aún una adecuada atención," dice el Dr. Mike Repacholi, coordinador de la Unidad de Radiación y Salud Ambiental de la Organización Mundial de la Salud. "El radón nos rodea por todas partes. El radón en el hogar es la mayor fuente de exposición a radiaciones ionizantes, y contribuye al 50 % de la exposición pública a fuentes de radiación naturales en muchos países" continúa.

Para reducir el riesgo de cáncer de pulmón, tanto para fumadores como para no fumadores, este martes la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que 20 países se han plegado a un nuevo proyecto de la agencia destinado a identificar estrategias efectivas para reducir el impacto sobre la salud del radón. En principio se espera que el proyecto dure el trienio 2005-2007. Como primera etapa el Proyecto Internacional Radón de la OMS conformará una red global de científicos, reguladores y diseñadores de políticas para colaborar con el proyecto. La OMS brindará la coordinación. Los grupos de trabajo se focalizarán en evaluación de riesgo, parámetros de exposición, medición y mitigación de niveles de radón, investigaciones sobre costo-beneficio, y comunicación del riesgo. Basado en sus conclusiones, la OMS brindará lineamientos a fin de ayudar a las autoridades nacionales a desarrollar, promover y fortalecer las actividades a nivel nacional o regional. Las investigaciones que la OMS produzca durante el curso del proyecto se emplearán como herramientas de comunicación para incrementar la conciencia del público acerca del radón. Una base de datos global de radón y conjuntos de mapas para destacar las concentraciones anómalas serán compilados como parte del proyecto, y se perfeccionarán las estimaciones globales de casos de enfermedad relacionados con radón mediante nuevos cálculos.

Sobre todo, junto con las actividades mundiales del control del tabaquismo y las iniciativas de aire puro en el interior de edificios, se espera que el proyecto sea un paso clave en el camino de reducir el cáncer de pulmón a nivel mundial, dice la OMS.

El radón es químicamente inerte, un gas radioactivo natural inodoro e incoloro que emana de la superficie hacia el aire. El gas radón en el aire está presente en todo el mundo, en concentraciones variables que dependen del contenido de uranio del suelo. El radón se produce a partir del radio en la cadena de decaimento del uranio, un elemento presente en cantidades variables en todas las rocas y suelos. El gas radón se libera fácilmente desde la superficie hacia el aire y emite radiación ionizante denominada partículas alfa. Estas partículas están eléctricamente cargadas y se adosan a aerosoles, polvo y otras partículas en el aire que respiramos.

Como resultado, la progenie del radón puede depositarse en las células que tapizan las vías respiratorias, donde las partículas alfa pueden dañar el ADN y causar cáncer de pulmón. La exposición al radón es el segundo factor de riesgo para el cáncer de pulmón, después del tabaquismo, responsable de entre el 6 % y el 15 % de los casos. Sin embargo el público está escasamente advertido de la amenaza del radón a la salud humana, o del hecho de que puede ser mitigado con medidas reltivamente simples.

El riesgo incrementado de cáncer de oulmón debido a la alta exposición al radón ha sido investigado en detalle, y fundamentado en numerosos estudios sobre mineros de uranio. En base a estos estudios, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, un departamento de la OMS especializado en esa enfermedad, y el Programa Nacional de Toxicología de los Estados Unidos, han clasificado al radón como un carcinogénico humano.

Análisis agrupados en estudios clave en Europa, Norteamérica y China han confirmado que el radón en los hogares "contribuye sustancialmente a la ocurrencia de cánceres de pulmón en todo el mundo," dijo la OMS. Todos los estudios estadísticos concuerdan en la magnitud del riesgo que se estima está entre el 6 % y el 15 %.

"Este análisis, basado en la mayor base de datos de radón confeccionada en Norteamérica, coincide con un estudio estadístico de gran escala similar que se lleva a cabo simultáneamente en Europa," dijo el doctor R. William Field. El profesor asociado de salud ocupacional, medio ambiente y epidemiología de la Universidad de Iowa es coautor del estudio, que apareció en el número de marzo de 2005 de la revista "Epidemiology."

Field formó parte de un equipo internacional de investigadores que llevó adelante el análisis combinado de los estudios originales de radón residencial que se hicieron en Connecticut, Iowa, New Jersey, Missouri, Utah, South Idaho, y en Winnipeg, Canadá. Las investigaciones originales recibieron diversos financiamientos de fuentes estatales, incluso el Instituto Nacional de Ciencias Ambientales y de la Salud, y del Instituto Nacional del Cáncer. Los investigadores repasaron 3662 casos y 4966 controles de esos estudios combinados, que configuran el mayor estudio epidemiológico de radón llevado a cabo hasta la fecha en Norteamérica. "Las estadísticas de Norteamérica y Europa brindan evidencia directa y unívoca del riesgo de cáncer de pulmón acrecentado aún en niveles de exposición al radón residencial por debajo de los estándares de la EPA estadounidense" afirmó Field en marzo.

La concentración de radón en los hogares depende de la cantidad de uranio que lo genera en las rocas superficiales y en los suelos, así como las vías disponibles de ingreso en las casas, y la tasa de intercambio de aire del interior y exterior. El gas radón ingresa en las casas a través de fracturas en las uniones entre el piso y las paredes, huecos en el piso, pequeños poros de los ladrillos o bloques, y también sumideros y drenajes. Los niveles de radón son por lo general superiores en los sótanos, bodegas, u otras zonas estructurales próximas al suelo y, señala la OMS, la concentración de radón en casas directamente adyacentes a otras puede ser muy distinta.

La exposición al radón residencial puede ser fácilmente mitigada en las nuevas construcciones, dice la OMS, pero los edificios existentes también pueden ser protegidos del radón. La mayoría de las medidas de prevención, como el incremento de la ventilación bajo piso, el sellado de grietas y de huecos requiere muy escasa intervención en el edificio, pero se deben incorporar otros enfoques en áreas con altas concentraciones de radón.

Las cinco principales maneras de reducir la cantidad de radón que se acumula en las casas son:

La prevención del radón debería ser tenida en cuenta en la construcción de nuevas viviendas, particularmente en áreas con alto radón, advierte la OMS. En Europa y los Estados Unidos la inclusión de medidas de protección en las edificaciónes nuevas se ha convertido en rutinaria para algunos constructores, y en ciertos países es un procedimiento obligatorio. Los sistemas pasivos de mitigación han mostrado capacidad para reducir los niveles de radón en el interior en hasta más del 50 %. Si se incorporan ventiladores para el radón los niveles pueden reducirse aún más.

El Proyecto Internacional Radón buscará generar detalladas recomendaciones para la reducción del riesgo del radón que apuntarán a:

La instalación de sistemas de mitigación durante la construcción, antes que medidas de reparación posterior.
La incorporación de la prevención de radón y medidas de control en los códigos de edificación nacionales.
La comprobación e inspección de sistemas activos y pasivos de mitigación de radón en el momento de venta de edificios y casas ya existentes.
Medidas de control diseñadas para niveles de exposición medianos y bajos, que contribuyan sobre todo a enfrentar el cáncer de pulmón.
El rol del tabaquismo en los programas de reducción de riesgo del radón con la mirada en el objetivo abarcador de aire puro.
El empleo tanto de líneas de acción voluntarias como de regulaciones obligatorias.
Los mecanismos para ayudar a las acciones de mitigación de radón en los casos en que resulte necesaria para permitir la implementación de una protección efectiva contra los riesgos del radón para la salud.

Los 20 países el el Proyecto Internacional Radón de la OMS son: Austria, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Noruega, Polonia, Rusia, España, Suecia, Suiza, Turquía, Reino Unido, Ucrania, y los Estados Unidos.


MILLION YEAR BABY

Por último, cuando el uranio ha pasado desde el terreno, a través de las minas y plantas de procesamiento y ha sido empleado como combustible en los reactores nucleares, entonces queda el problema aún más intratable de "disponer" o neutralizar millones de toneladas de detritos radoactivos. Las naciones uranio-dependientes observan a los Estados Unidos - como repositorio de la mayor cantidad de tales desechos - para ver cómo debe hacerse. Pero en Argentina (solo como ejemplo) ni siquiera hay un acuerdo acerca de los estándares que deben observarse en relación con las aguas contaminadas con uranio.

Cuando los Estados Unidos se embarcan en una nueva era de construcción de plantas nucleares, la triste verdad es que no existe una solución segura que tenga un consenso generalizado. El gobierno de los Estados Unidos está proponiendo crear un repositorio en territorios indígenas en las Montañas Yucca, Nevada, al que los desechos llegarán por camión atravesando no menos de 44 estados. La EPA sostiene que el mayor repositorio radioactivo del mundo protegerá a las generaciones futuras de consecuencias dañinas a lo largo del siguiente millón de años (sic). Pero el estado de Nevada, y muchos otros, se oponen con vehemencia. El senador Harry Reid, líder de la minoría demócrata en el Senado de los Estados Unidos denomina a esta propuesta "ciencia voodoo", argumentando que degradará la calidad de las aguas subterráneas, dado que los desechos de dispondrán por encima de acuíferos vitales.

ARGENTINA: Agua con uranio es legalmente buena para beber

Por Marcela Valente

http://www.ipsnoticias.net/interna.asp?idnews=33287

BUENOS AIRES, 23 mar (IPS) - Una pericia científica encargada por la justicia argentina concluyó que el agua consumida por casi un millón de habitantes cercanos a un centro nuclear está contaminada con uranio y no es apta para consumo humano. Pero todo indica que los afectados serán derrotados en un proceso judicial que lleva cinco años.

Este miércoles ecologistas de Greenpeace Argentina disfrazados de mozos intentaron servir agua mineral ”contaminada con uranio” al ministro Julio de Vido, frente a la sede de su cartera de Planificación Federal, Obras y Servicios Públicos, en cuya órbita se desarrollan las actividades nucleares de este país.

La historia se remonta a 1958, cuando el Centro Atómico Ezeiza (CAE), ubicado a 40 kilómetros de la capital argentina y lindante con el aeropuerto internacional del mismo nombre, comenzó a enterrar residuos radioactivos, a pesar de advertencias de vecinos que temían la contaminación del acuífero Puelches, donde se proveen de agua potable.

Argentina tiene dos centrales nucleares en pleno funcionamiento, Atucha I y Embalse, bajo coordinación de la Comisión Nacional de Energía Atómica y entidades para el desarrollo de tecnología nuclear aplicada a la salud, la agricultura o la industria. El CAE es uno de esos centros.

A pesar de las constantes advertencias, se debió esperar hasta 2000 para que un fiscal federal recogiera de oficio la denuncia publicada en la sección de cartas de lectores de un periódico de Buenos Aires y se iniciara un proceso penal en el juzgado federal del juez Alberto Santamarina.

La carta era de Valentín Stiglitz, presidente de la Asociación Contra la Contaminación Ambiental del distrito de Esteban Echeverría, que advertía una vez más sobre el riesgo de contaminación con uranio del agua de Puelches, por la disposición bajo tierra de residuos radiactivos, que continuó casi hasta fines de los años 90.

Esteban Echeverría, Ezeiza, Montegrande y La Matanza son algunos de los más poblados distritos de la provincia de Buenos Aires afectados por la contaminación. Uno de los miembros de la asociación, Claudio Carusso, dijo a IPS que la población afectada asciende a un millón de personas.

Después de dos años de lidiar con la falta de presupuesto para pagar un estudio de las aguas en el exterior, el juez ordenó una pericia al geólogo Fernando Díaz, de la Universidad de Buenos Aires, entregada a fines de diciembre de 2004.

Una copia de ese análisis de más de 600 páginas fue dejada en forma anónima en el buzón de la asociación de Esteban Echeverría, según Carusso. Así fue como los vecinos se enteraron de su contenido.

El estudio determinó ”la existencia de una importante contaminación proveniente de las actividades del Centro Atómico Ezeiza, que afectaron las aguas subterráneas de la región a un nivel que impide su uso como bebida humana”.

El geólogo Díaz sostuvo que en 74 por ciento de los 46 pozos analizados se halló agua no potable, con concentraciones de uranio de 50 a 80 microgramos por litro y en superficies de hasta 2.500 hectáreas del acuífero.

También se detectaron otros dos materiales radiactivos, radón y estroncio, y volúmenes de nitratos muy superiores a los permitidos para consumo humano.

La difusión de este estudio hizo reaccionar a la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), encargada de controlar las actividades atómicas. Una declaración de esa entidad aseguró el cumplimiento de revisiones periódicas en la zona cercana al centro atómico, cuyos resultados ”cumplen con la normativa argentina en la materia”.

La ARN afirmó además que la proporción de uranio en el agua cumple ”también las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), siendo el agua potable de la zona radiológicamente apta para el consumo humano”.

En ese punto se concentra el nudo de la cuestión, observó Carusso.

La OMS establece 15 microgramos de uranio por litro de agua como máximo permitido para que el líquido se destine al consumo humano. Pero la ley de residuos peligrosos de Argentina coloca ese umbral en 100 microgramos por litro.

”La ARN se ampara en que está dentro de la ley, a pesar de los valores de la OMS y de muchos otros países que como máximo aceptan 20 ó 25 microgramos por litro”, dijo Carusso. ”Obviamente, lo que debemos cambiar es la ley”, añadió.

Los vecinos protestan además porque, con los resultados a la vista, el juez no hubiera adoptado medidas precautorias.

”Al contrario, parece que hubieran hecho lo posible para que (el estudio) no se conociera”, dijo Carusso.

El secretario del juez Santamarina, Guillermo González, dijo a IPS que ”sí se ordenaron medidas preventivas”. Pero no explicó cuáles eran y se remitió a una minuta de una página elaborada por el juzgado para la prensa, en la que tampoco se detallan las medidas, según él mismo reconoció.

La gacetilla indica: ”la pericia que da cuenta de la presencia de elementos radioactivos en el agua subterránea (à) es preliminar”, y se requirieron ”medidas complementarias” a un cuerpo de especialistas de distintas disciplinas, que deberían realizar un contrainforme.

Además el juzgado derivó el estudio de Díaz al Ministerio de Salud de la Nación (del que depende la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales) y a la cartera homóloga de la provincia de Buenos Aires, ”a los fines sanitarios que eventualmente pudieran corresponder”.

El secretario de Ambiente, Atilio Savino, se manifestó ”tranquilo” porque la ARN ”desestimó la denuncia”.

Decenas de organizaciones ecologistas respaldan la campaña de los vecinos de Esteban Echeverría, y participarán el 1 de abril en una jornada de difusión y reclamo de medidas para proteger a la población de la contaminación.

Juan Carlos Villalonga, director de campañas de Greenpeace Argentina, dijo a IPS que ”la puja entre la salud de la población y la industria nuclear está muy desbalanceada” en este país, y admitió temer que el proceso judicial termine con un fallo desfavorable a los vecinos.

Villalonga sostuvo que, aun ignorando las concentraciones de uranio, se está en presencia de un agua de alta toxicidad, dañina para la salud de todas formas.

Cuando Argentina fijó en 100 microgramos el máximo aceptable de uranio para un litro de agua se basó sobre la legislación de Canadá, un país con importantes yacimientos naturales de ese metal pesado, según Villalonga.

Pero Canadá redujo luego los límites a 20 microgramos, y Argentina los mantuvo en 100.

”La ley argentina es anacrónica y está pensada para amparar una industria sucia”, aseguró. Pero su vigencia puede determinar la derrota de los afectados. (FIN/2005)


Proponen estándares de seguridad para un millón de años en Yucca Mountain

Environmental News Service (ENS)

9 de agosto de 2005

WASHINGTON, DC, - La Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) está proponiendo estándares de salud pública para el proyectado repositorio de residuos de alto nivel de radioactividad de las Montañas Yucca, en Nevada, que la agencia sostiene resguardarán la salud pública por un millón de años. Si se construye, el repositorio contendrá 77.000 toneladas de desechos nucleares de usinas nucleares y plantas de fabricación de armas nucleares de los Estados Unidos.

La EPA generó estándares en 2001 que se supone resguardarán la salud pública de los desechos nucleares altamente radioactivos del país por 10.000 años. Los estándares que se proponen ahora se agregan a los originales lanzados en 2001, que se mantienen.

Las nuevas normas se solicitarán como resultado de una orden de julio de 2004 emitida por la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia en un juicio iniciado por el estado de Nevada. La corte falló que las normas originales de la EPA no eran congruentes con aquellas recomendadas por la Academia Nacional de Ciencias por mandato del Congreso en el Acta de Políticas Energéticas de 1992. La Academia sostenía que los niveles pico de radiación más peligrosos de los isótopos de desechos nucleares persistirían por 300.000 años.

"Es un desafío científico sin precedentes el desarrollar estándares hoy que protegerán a las siguientes 25.000 generaciones de americanos," dijo el Administrador Asistente para Aire y Radiación de la EPA, Jeffrey Holmstead. "EPA enfrenta este desafío empleando los mejores enfoques científicos a disposición y genera una normativa que protegerá la salud pública por un millón de años". EPA dice que bajo la nueva norma para un millón de años, la población que reside en las cercanías de los repositorios no recibirá una radiación total superior a los niveles naturales de fondo que la población experimenta habitualment en otras áreas del país.

Durante los primeros 10.000 años, las normas propuestas: conservar la norma protectiva original de 15 millirem de exposición a radiación por persona por año. Por comparación, 15 millirem equivale a la exposición a radiación de un pasajero que tomase tres vuelos redondos costa a costa en un año. Asegurar que la población que vive cerca de Yucca Mountain se encuentra protegida al mismo nivel que la que vive en Waste Isolation Pilot Plant en Carlsbad, Nueva México, que es en la actualidad el único repositorio geológico profundo de residuos radioactivos en los Estados Unidos.

Desde los 10.000 años al millón de años, las normas propuestas:

Añadir un límite de 350 millirem por año. Limitar el máximo de radiación en el repositorio de modo que las personas que vivan cerca de Yucca Mountain por un lapso que abarque el millón de años no reciban radiación total mayor que los niveles naturales con los que la gente actualmente convive en otros lugares del país. La Universidad de California-Davis indica 300 millirem como la dosis promedio de radiación de fondo a la que la población de los Estados Unidos está sometida.

El senador Harry Reid, demócrata de Nevada y líder de la minoría en el Senado dijo "Estoy azorado de que la EPA realment haya puesto por escrito estas recomendaciones. Lo que la agencia publica hoy no es más que ciencia vudú y números arbitrarios. Mientras el publico enfrenta el mayor riesgo de exposición a radiación, la EPA propone una norma general de salud pública más permisiva, incluído descartar nuestro estándar para aguas subterráneas."

La EPA puntualiza en su nuevo documento normativo que "Los estándares de protección de aguas subterráneas son un tema bajo tratamiento de la Corte, por lo tanto no se ponen en consideración, y no son incluídos en esta propuesta."

Hay dos acuíferos importantes bajo las montañas Yucca. Regionalmente las aguas subterráneas en las proximidades de Yucca Mountain fluirían en dirección sud-sudeste. Los planes de la Dirección de Energía contemplan construír el repositorio unos 300 metros bajo tierra, y entre 300 y 500 metros por encima del nivel de aguas subterráneas. Aún así el senador Reid se opone al proyecto Yucca Mountain. "Este es el más reciente intento de la administración Bush de ignorar las pruebas científicas y comprometer la salud y seguridad de los nevadanos, y yo continuaré luchando por ellos, y en contra de este proyecto malnacido."

La EPA aceptará objeciones del público hasta 60 días después de la publicación de la norma en el Registro Federal. Mantendrá asimismo audiencias públicas durante el período de objeción. Pero el senador Reid considera inadecuado el período de objeción pública. "Además de arriesgar la salud de la población, la EPA también intenta silenciar las voces opositoras limitando el período de objeciones," dijo. "A EPA le tomó más de un año armar esta propuesta, pero la agencia le da al público menos de dos meses para revisar cientos de páginas de documentos y dejar registradas sus preocupaciones".

Reid y su colega John Ensign, senador republicano por Nevada, escribieron una carta conjunta al administrador de la EPA Stephen Johnson este lunes, "El período de comentarios para esta propuesta no debe ser inferior a 180 días." Los senadors escribieron que la evaluación del estándar de la EPA "podría depender de evaluaciones del borrador de la licencia solicitada por el Departamento de Energía, que hasta la fecha éste no ha tenido la voluntad de facilitar. Los nevadanos no estarán en condiciones de responder completamente la norma de la EPA hasta que el Departamento de Energía no libere esta información clave". Los senadores de Nevada le recordaron a Johnson el acuerdo de la EPA de mantener audiencias públicas en Las Vegas y lo urgieron a que asista personalmente "así podrá ver y oír la profunda oposición de los nevadanos a este laxo estándard de radiación que no alcanza los lineamientos de la Academia Nacional de Ciencias, y que por ello necesariamente pone en riesgo la salud pública".

El Congreso autorizó a tres agencias federales a desarrollar distintas funciones en relación con Yucca Mountain. EPA establece normas para la protección de la salud y seguridad humanas, y el repositorio de Yucca Mountain se abrirá solamente si cumple con las nomas de la EPA para la salud y seguridad humanas. La Comisión Regulatoria Nuclear es la responsable por la implementación de las normas de EPA en Yucca Mountain, y determinará si puede ser suficientemente segura para contener desechos nucleares. El Departamento de Energía es el dueño, opera, concede, otorga licencias y operará el repositorio, si es aprobado.

Bajo las nuevas normas propuestas se le pide al Departamento de Energía que realice análisis, cubriendo con su evaluación un lapso de un millón de años, evaluando los potenciales efectos de procesos naturales o catastróficos que pudieran afectar la capacidad del repositorio de Yucca Mountain para contener los desechos.

Estos incluyen:

Terremotos, que podrían afectar los túneles del complejo y romper los contenedores de residuos.
Actividad volcánica, que podría afectar en forma directa los contenedores o causar liberación de radionucleidos al ambiente.
Cambio climático, que podría incrementar el flujo de agua a través del sitio, generando la liberación de radionucleidos al ambiente.
Procesos de corrosión, que podrían causar la apertura de los contenedores de residuos.

En su nuevo documento de estándares la EPA enfatiza la dificultad en predecir con certeza las condiciones que prevalecerán en períodos extensos de un futuro lejano. "Claramente, creemos que los cálculos más allá de los 10.000 años tienen valor, de lo contrario no hubiésemos solicitado a la Dirección de Energía que los incluyese en su Declaración de Impacto Ambiental. No obstante también creemos que en intervalos muy extensos tendientes a la época de liberación pico de radiación, las incertidumbres en la proyección de condiciones climáticas y geológicas tornan sumamente difícil predecir con certeza, y el consenso técnico en un proceso de licitación acerca del comportamiento esperado sería muy difícil o quizás imposible de alcanzar".

Esta es una de las razones por las que originalmente se seleccionó un intervalo de 10.000 años en la norma general de disposición en tierra del tipo de desechos que se consideran para el repositorio de Yucca Mountain, explica el documento de la EPA. La agencia se basa en el concepto de "expectativa razonable" para sacar la situación del dilema que generan las incertidumbres -o bien otorgarle poca o ninguna importancia a las projecciones para basar el proceso licitatorio, o bien considerarlas, trabando la posibilidad de licitación. "Creemos que las proyecciones de comportamniento en Yucca Mountain, si el repositorio se construye de acuerdo con e interpretado bajo "expectativas razonables" pueden brindar información valiosa y pueden ser claves para basar la decisión en el proceso licitatorio", dice la EPA. La agencia cita la opinión de la Academia Nacional de Ciencias en su informe "Ningún análisis de confiabilidad constituirá una prueba absoluta; en cambio, el objetivo es un razonable nivel de confianza en los análisis que indique si los límites establecidos por la normativa serán sobrepasados".

El repositorio Yucca Mountain fue aprobado por el Congreso y el presidente George W. Bush le dió fuerza de ley en febrero de 2002. Sin embargo, el sitio aún es rechazado por el estado de Nevada y su delegación en el Congreso. Se planifica transportar desechos por rutas y ferocarriles desde plantas de energía y fábricas del Departamento de Defensas que estaán actualmente depositados en 44 estados hacia Yucca Mountain, 150 kilómetros al noroeste de Las Vegas.

Reid dice que esta es quizás la parte más riesgosa del proyecto. "El talón de Aquiles de la propuesta Yucca Mountain es el transporte," expone el senador en su página web. "Los trágicos sucesos del 11S muestran lo que los terroristas son capaces de hacer. Transportar miles de embarques a través de nuestro país brindaría miles de blancos para los terroristas, y poner en peligro a los millones de americanos a lo largo de las rutas de transporte sería irresponsable."

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