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Icucec Rehusó Apelar Ante La Corte El Caso Lake Mcclean

Published by MAC on 2001-04-23
Source: Mining Watch Canada

ICUCEC rehusó apelar ante la Corte el caso Lake McClean

Canada aloja los depósitos de más alto grado de uranio del mundo. El Comité Ecuménico (inter-denominacional) del Uranio (ICUCEC) ha hecho campañas en contra de la minería del uranio en general desde los años setenta. A principios de este año su denuncia de que los residuos de la mina McClean Lake estaban siendo negligentemente dispuestos fue arbitrariamente desestimada por la Suprema Corte de Canadá. Mining Watch Canada declara que esto constituye un desgraciado tributo que se le paga a la poderosa industria del uranio, y que genera una amenaza para las generaciones venideras.


Mining Watch Canada Bulletin, abril de 2005

http://www.miningwatch.ca

La decisión del Comité del Uranio de la Cooperativa Ecuménica de Educación (IUCEC) de no apelar su caso ante la Corte Suprema de Canadá representa un flaco triunfo para la industria nuclear, reivindicación para ICUCEC y una jornada negra para el ambiente y para las generaciones presentes y futuras.

Originalmente ICUCEC entabló juicio contra la Mesa de Control de la Energía Atómica (AECB), ahora conocida como Comisión Canadiense de Seguridad Nuclear (CNSC), demandándola por no haber seguido los procedimientos adecuados al otorgarle la licencia a McClean Lake JEB Uranium Tailings Pit. Cogema, ahora conocida como Areva, se sintió suficientemente involucrada como para buscar intervención como parte en el caso ante la Corte. Tras un meticuloso escrutinio por parte de la División de Juicios de la Corte Federal, ICUCEC ganó su caso.

AECB y Cogema respondieron solicitando una apelación ante la Corte Federal de Apelaciones. Cogema también trató de asegurar sus operaciones solicitando una nueva licencia, por si acaso el otorgamiento de la primera fuera considerado ilegal. Las audiencias de la Corte de Apelaciones tuvieron lugar en Calgary. Los aspectos ambientales y de salubridad se vieron obnubilados por cuestiones económicas, y se revirtió la decisión judicial de primera instancia. Luego ICUCEC solicitó la elevación del caso a la Suprema Corte de Canadá. La Corte Suprema, sin dejar por escrito sus razones, rechazó la petición de ICUCEC.

Si bien la corte le dió un cierre legal a este caso, en los tribunales de la madre naturaleza el juicio continúa. La próxima década será testigo de la devastación en Northern Saskatchewan a partir del emplazamiento de colas de uranio de McClean Lake JEB, en el que se enfocó el caso ante la Corte.

Eventualmente la contaminación de las aguas subterráneas desde el depósito de colas uraníferas (incluyendo arsénico, radio y metales pesados) se extenderá en grandes áreas al norte y al sur, alcanzando los mares. Esto se sumará a la creciente contaminación radioactiva y química global, causando un fuerte incremento en los transtornos genéticos, más cánceres y transtornos neurológicos entre las poblaciones humanas y no humanas. Estamos dejando una vergonzosa herencia nuclear y tóxica a nuestros hijos y nietos y a sus hijos para las generaciones por venir.

ICUCEC ha sido reivindicada por sus muchos años de ardua tarea. No solo probó su tesis de que las leyes canadienses son a grandes rasgos inadecuadas para protejer la salud de la población y el ambiente, sino que también las cortes legales han coartado la débil legislación ambiental canadiense existente. El Acta Canadiense de Evaluación Ambiental es un colador, lleno de agujeros. Es como el pit JEB, que no es más que un gigantesco pozo en areniscas porosas que se supone contendrá para siempre desechos de uranio radiactivos y tóxicos.

Ni el Acta ni el pit ofrecen protección para el público o el ambiente. En efecto, la decisión de la Corte es una luz verde para continuar debilitando el Acta Canadiense de Evaluación Ambiental, y también la forma en que la Comisión Canadiense de Seguridad Nuclear monitorea, regula y otorga licencias a la industria nuclear. Las altas cortes nuevamente han fallado en favor de la políticamente poderosa industria nuclear y del uranio. Su victoria es a expensas del ambiente y de las generaciones presentes y futuras.

El hecho concreto de que ICUCEC haya debido acudir a la Corte se debió a que nuestros políticos fallaron en el cumplimiento de sus responsabilidades. Los políticos deben salir del letargo y cumplir con su deber, poniendo en funcionamiento mejores leyes que exijan mayores estándares. El hecho de que ICUCEC haya ganado su caso en primera instncia, ante la Federal Court Trial Division no solo demuestra que los temas en consideración son serios y no frívolos, sino también que son absolutamente necesarias mejores leyes ambientales y controles más estrictos. La población de Saskatchewan necesita despabilarse y exigir mejor protección y auditar a los políticos, reguladores y a la industria.

ICUCEC empleó todos los mecanismos legales a su alcance: los procesos de Evaluación Ambiental, las audiencias en los procesos licitatorios, y las Cortes. Sus intentos de proteger a las generaciones presentes y venideras de un futuro tóxico fallaron debido a que los medios legales disponibles son débiles. Vemos un porvenir en el que ICUCEC estará explorando otras alternativas pacíficas para continuar su tarea por la justicia ambiental. Ahora que el caso legalmente está cerrado ICUCEC se propone un retiro, ayunar, rezar, y buscar sabiduría.

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