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Rebelión social contra explotaciones mineras sin control en Colombia

Published by MAC on 2011-02-14
Source: IPS, Radio Netherland, El Espectador (2011-02-07)

Crece la movilización social contra la explotación aurífera en Colombia.

El 4 de marzo Greystar tendrá una segunda audiencia pública después de que el ministerio de Medio Ambiente se pronunciara sobre la licencia para el proyecto Angostura. Esta segunda audiencia pública fue ordenada ya que los ciudadanos de la ciudad de Bucaramanga se quejaron de que fueron impedidos de asistir a la audiencia anterior, el 21 de noviembre de 2010.

El Ministro de Minas y Energía de Colombia recomendo que Greystar rediseñe la propuesta del  proyecto de Angostura. Ver: Gobierno de Colombia pide nuevo estudio ambiental a minera Greystar

El Defensor del Pueblo, además, hizo sus recomendaciones al Ministro de Medio Ambiente para que niegue a Greystar la licencia ambiental que necesita para continuar. Ver: Procuraduría colombiana pide al gobierno no permitir proyecto de minera canadiense

El Defensor del Pueblo indicó que 22 páramos están expuestos a los impactos de la minería. Los Páramos ayudan a regular el 70% del suministro de agua que consumen los colombianos. Y de los páramos del mundo 49% se encuentran en Colombia (cerca de 2 millones de hectáreas) de las cuales 108.972 hectáreas han sido concesionadas a 391 licencias mineras.

Para más información ver www.reclamecolombia.org

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Rebelión social contra explotaciones mineras sin control

Helda Martínez
  
IPS

Feb 7, 2011
  
Crece la movilización social contra la explotación aurífera en Colombia, una actividad en manos de firmas transnacionales que llevó al país a ser el más contaminado con mercurio del mundo, según la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial.

"El desarrollo, la inversión extranjera, la generación de empleos o promesas de bienestar para vecinos de la zona de explotación no pueden ser argumentos para arriesgar la riqueza hídrica de nuestros páramos", advirtió la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco).

Esta entidad comunicó al gobierno de Juan Manuel Santos su férrea oposición al Proyecto Minero Angostura, para extraer oro y plata a cielo abierto durante 15 años, a cargo de la firma canadiense GreyStar en el Páramo de Santurbán, en el norteño departamento de Santander.

"No apoyamos una intervención que causará daños irreparables e irreversibles", dijo vía telefónica a IPS Erwing Rodríguez, director de la asociación de comerciantes en Bucaramanga, la capital departamental.

Adhieren a este reclamo la Sociedad Santandereana de Ingenieros, la Sociedad de Mejoras y otras organizaciones sociales. "Todos nos oponemos a miradas corto de plazo", enfatizó Rodríguez.

La empresa GreyStar rechazó que el proyecto afecte el ambiente. "Lo mismo me dijo hace 20 años la (firma estadounidense) Drummond", respondió el ex ministro de Medio Ambiente Manuel Rodríguez en un foro público realizado en Bucaramanga.

El ex funcionario aludió así a los daños ambientales confirmados en el norteño departamento de Cesar debido a la extracción de carbón por parte esta empresa, desastres que suman a las graves denuncias por violaciones a los derechos humanos contra la población del lugar y los trabajadores mineros.

Precisamente, esas violaciones motivaron demandas en Colombia y en Estados Unidos y formaron parte de las objeciones para que finamente no se concretara el tratado de libre comercio entre los dos países.

"Es emocionante que por primera vez un conglomerado con participación de las clases media y altas, sectores sociales, agrupaciones políticas de izquierda y ambientalistas se reúnan alrededor de un solo objetivo, como es la protección del agua", señaló a IPS el geólogo Julio Fierro Morales.

El movimiento social en Santander se agrega a la perseverancia de ecologistas del central departamento de Tolima contra la intervención de la empresa sudafricana AngloGold en el municipio de Cajamarca.

"Ha sido un trabajo constante", comentó  por teléfono Evelio Campos, director de la no gubernamental Ecostierra.

La estrategia es divulgar ampliamente los efectos devastadores de la minería en la red hídrica, con 160 fuentes de agua y ecosistemas aledaños, como páramos, bosques de niebla y forestales.

"Visitamos las veredas (parajes) para explicar a la gente el daño ecológicos, sociales y económicos que causaría la explotación", indicó Campos.

Este tipo de información es ampliada a través de un programa radial de media hora diaria y otro semanal, también de media hora, que va por el canal de televisión de Ibagué, la capital de Tolima.

"Este mes iniciamos una carrera en gestión ambiental en la estatal Universidad del Tolima", agregó Campos.

También se registran movilizaciones sociales en los Páramos de Nuevo Colón y Vijagual, en el nororiental departamento de Boyacá.

"Otro ejemplo esperanzador es la movilización de indígenas embera y afrodescendientes contra la explotación de oro en el Cerro Careperro por paarte de la compañía estadounidense Muriel Mining", explicó Fierro.

La Corte Constitucional ya ha dictado "sentencia a favor de indígenas, campesinos, negros y otros ciudadanos que se oponen a las intervenciones mineras de manera valiente, digna", resaltó Fierro.

Movilizaciones que incluyen el sur de Bogotá contra intervenciones contaminantes por parte del ejército en predios de la Escuela de Artillería, la diócesis católica de Bogotá con su Fundación San Antonio y firmas trasnacionales como Cemex, de México, y Holcim, de Suiza.

Este tipo de denuncias y protestas ya son antiguas en Colombia, que ocupa lugar destacado en el mundo por su biodiversidad y que hasta mediados del siglo XX fue uno de los principales exportadores de oro del mundo.

Esa actividad aurífera "decayó luego en concordancia con la situación mundial, de manera correlativa con el aumento de la contaminación", explicó Fierro

Colombia conserva las mayores reservas carboníferas de América Latina, además de poseer plata, platino, esmeraldas, níquel, cobre, hierro, manganeso, plomo, zinc y titanio. También explota sal terrestre y marina, gravas, arenas, arcilla, caliza, azufre, talco, yeso, roca fosfórica y rocas ornamentales.

Todas estas riquezas naturales atrajeron a inversionistas extranjeros en la última década, favorecidos por el Código de Minas expedido por el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002).

"Animados después con la promoción exitosa del gobierno siguiente, de Álvaro Uribe (2002-2010), que tuvo desatacada presencia en ferias mineras de todo el mundo en las que aseguraba que el conflicto social había terminó, lo cual permitiría el desarrollo minero", añadió Fierro.

Colombia ha expedido cerca de 10.000 títulos mineros, 4.000 de los cuales ya están en explotación, sin control suficiente por parte del gobierno, según los ambientalistas. Esta irregularidad es reconocida por las autoridades "al afirmar que hasta ahora solo 40 funcionarios pueden verificar el cumplimiento de los controles mineros, lo que es insuficiente", precisó.

El Ministerio de Minas y Energía anunció a comienzos de este mes una reforma que permita aumentar el control en la minería, en especial en la informal e ilegal que se realiza en distintas regiones, motivadas por condiciones de extrema pobreza y falta de incentivos para la agricultura.

Es una actividad muy peligrosa. La Cámara Colombiana de Minas registró en 2010 la muerte de 134 mineros, mientras que ya fallecieron 27 en lo que va del año en dos explosiones en minas de carbón.

"Lo mejor sería impulsar un referendo popular que permita un nuevo Código de Minas, con políticas favorables al país, la conservación de su riqueza natural y humana. Se necesitan cambios profundos que no llegarán por iniciativa legislativa o gubernamental", concluyó Fierro.

El escenario para impulsar el referendo sería la Red Colombiana Frente a la Gran Minería Transnacional, que surgió en febrero de 2010 agrupando a más de 50 organizaciones sociales colombianas.



Fiebre del oro en la otra California

Radio Netherland

1 Febrero 2011

En un lugar de la cordillera de los Andes, cuyas coordenadas geográficas son 7° 21’ de latitud norte y 72° 57’ de longitud oeste, se libra una batalla entre la gran minería y el movimiento ambientalista colombiano, a propósito de un rico yacimiento de oro.

Se trata de la mina de Angostura en el páramo de Santurbán, municipio de California, distante unos 50 kilómetros de Bucaramanga, la capital de Santander, cuyos estamentos de comercio y algunos sectores industriales y de las autoridades municipales coinciden con organizaciones de base que se oponen a la gran minería de cielo abierto y sus secuelas. Propios y extraños están de acuerdo en que la alianza es un hecho sin antecedentes.

California tiene menos de 2.000 habitantes y Vetas, municipio vecino, un poco más pero la fiebre del oro amenaza con aumentar su población ante los anuncios de la canadiense Greystar Resources Ltda de generar más de mil empleos.

El yacimiento

La mina de California es “uno de los yacimientos de oro más importante en el mundo”, con un potencial de 7,7 millones de onzas de oro, del que en promedio anual se podrían extraer 511 mil onzas de oro y 2,3 millones de onzas de plata, dijo a fines del año pasado el presidente Ejecutivo de Greystar Resources, Steve Kesler, al diario económico La República. Para tan promisorio negocio la empresa está pendiente de la licencia ambiental, la que a su vez estaría mediada por una segunda audiencia pública programada para las próximas semanas.

Se estima que la empresa ha realizado más de 500 perforaciones en una zona que incluye 13 concesiones a 30 años renovables en un área de casi siete mil hectáreas. La Greystar dice que ha invertido en los últimos 15 años 150 millones de dólares y manifiesta incertidumbre por recientes reformas al código minero que incluyen restricción para minería en ecosistemas de páramos, por encima de los 3.000 metros sobre el nivel del mar, previa declaratoria de reserva. Kesler se quejó de incertidumbre jurídica y señaló desinformación sobre las técnicas de extracción entre las organizaciones de ambientalistas, al tiempo que prometió minimizar el riesgo y recuperar daños ocasionados por terceros al punto de que, dijo, “con el proyecto la región gana en biodiversidad”.

Es un hecho que a mitad de camino, por cuenta de la reforma al código minero, cambiaron las condiciones para la empresa canadiense. Pero paciencia es uno de los activos de las mineras, que con la reforma obtuvieron ampliación de prórrogas hasta por 11 años y que saben que en California y Vetas la seguridad cuenta a su favor, por cuanto en los años de la seguridad democrática del anterior gobierno, los batallones de alta montaña del Ejército ahuyentaron grupos armados ilegales con lo que se habría eliminado uno de los sobrecostos de esta actividad: las extorsiones o ‘vacunas.

¿Destellos promisorios?

Hasta finales de la década de 1930 Colombia fue el principal productor de oro en Suramérica, posición que estaría recuperando dada la nueva fiebre del oro. En 2009 produjo 1.57 millones de onzas troy, el triple que en 2006 y la mitad de lo esperado para 2015.

Junto con el yacimiento de Angostura, en California, otros dos grandes proyectos auríferos están en curso, aunque también pendientes de licencias ambientales. Marmato, departamento de Caldas, de la Medoro Resources, con estimativos de 9,8 millones de onzas de oro; y La Colosa, departamento del Tolima, de la Anglogold Ashanti, en fase exploratoria, con un probable potencial de 12,3 millones de onzas.

Desde 2004 el estatal Instituto Geológico Minero (Ingeominas) ha entregado más de 1.600 licencias de exploración de oro a más de 50 empresas que buscan el preciado metal que atraería inversión externa por unos 4.000 millones de dólares en esta década. Ante la crisis del dólar, el patrón oro se valoriza.

Guillermo Rudas, economista y analista, asesor del Consejo Nacional de Planeación, ofrece cifras contundentes sobre la expansión de la actividad minera en años recientes: En 2002 había 1 millón de hectáreas tituladas para exploración minera, en 2009, 8.5 millones de hectáreas, la mayoría (más de 6 millones) en los últimos cuatro años. A lo que se suma la solicitud, para 2010, de otros 40 millones de hectáreas completando casi 40% del territorio colombiano.

Rudas es crítico de la merma en la asignación de recursos presupuestales para el sector ambiental, al punto de que hoy son la tercera parte de los asignados en 1998. “El gobierno le está quitando prioridad a la actividad ambiental y se la está dado a la actividad minera como expectativa de ingresos”, dice al tiempo que destaca que a diferencia de Chile y Perú, donde hay inversión pública minera, Colombia renunció a esa opción y acentuó el debilitamiento de la institucionalidad.

Radio Nederland. ¿Cuál el papel de Colombia, por su localización y biodiversidad, en la geopolítica minera?

Guillermo Rudas. Se va a ver influenciado por la demanda de países emergentes, China, India, y es deseable que responsa satisfactoriamente, pero con criterio transparente, normas claras en cuanto qué se puede hacer y qué no. La titulación de 8,5 millones de hectáreas, la mayoría en la zona andina donde se concentra la población, tiene altos riesgos y no hay ninguna claridad en cuanto al ordenamiento del territorio. El año pasado había solicitud de titulación para otras 40 millones de hectáreas, es decir se llega a 40% del territorio colombiano solicitado para minería.

Opositores

Circula en internet un manifiesto para pedir al ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial MAVDT que no se autorice la licencia de explotación de la mina de California a la canadiense Greystar Resources Ltda., atendiendo “todos los sustentos legales, técnicos y éticos que demuestran la inconveniencia del proyecto”. El movimiento lo lidera la Red colombiana contra la gran minería transnacional (Reclame), constituida hace un año con unas 50 organizaciones, entre las que se cuenta la Red Colombiana contra el Libre Comercio que hace las siguientes cuentas: la Greystar tiene acciones valoradas por 266 millones de dólares, casi el doble de lo invertido durante 15 años de exploración; frente a ingresos estimados de 14.252 millones de dólares, son ínfimas las regalías de 14.9 millones de dólares anuales que pagaría, a precios de hoy; finalmente, la explotación producirá unas 1.200 toneladas de cianuro sódico por mes, con alto riesgo en una zona de fallas geológicas comprobadas.

¿El agua o el oro?

Andrés Idárraga, de Reclame, dijo a Radio Nederland que en California se dirime si el oro vale más que el agua, pues en el páramo de Santurbán hay tres nacimientos de agua que abastecen al acueducto de Bucaramanga y varias poblaciones circunvecinas “El agua no se podrá restituir en caso de que se haga daño a las fuentes hídricas que nacen en el páramo y que no garantizan distribución de la de riqueza. Estamos hablando de regalías irrisorias para la nación y pasivos ambientales que no tienen comparación”.

Radio Nederland ¿Cómo se ha logrado esa alianza heterogénea de comerciantes, autoridades, y movimientos de la sociedad civil, frente a la Greystar?

A. Idárraga. Hay que aclarar que la Greystar es una pequeña empresa canadiense, minúscula frente a grandes empresa canadienses aunque se presenten como una gran empresa. La alianza se logra en torno al agua porque hemos probado ante sectores del poder económico y político en Santander que son más los perjuicios que los beneficios. El páramo es un ecosistema endémico, muy frágil que no se puede recuperar como plantea la empresa que dice que por cada hectárea destruida va a crear seis, ¿cómo lo va a hacer?

RN. Colombia es una potencia mundial de páramos.

A. Idárraga. Los páramos son ecosistemas únicos en el mundo que sólo existen en Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y Costa Rica. Colombia posee el 64% por ciento de los páramos del mundo y es preocupante que de más de 30 páramos, 22 estén cedidos parcialmente para minería. Estamos hablando de que en un 40% de los páramos del mundo. Y en Perú la situación es muy similar, a diferencia de Costa Rica que sí declaró una moratoria minera.

RN. Algunas cifras de la llamada ‘locomotora minera’.

A. Idárraga. A inicios de 2002, recién hecha la penúltima reforma minera, Colombia tenía algo así como 420 millones de dólares de inversión directa para minería. Terminado 2010 hay más de 2.800 millones de dólares. Se ha quintuplicado. En el mismo periodo el aumento del aporte de la minería al PIB del empleo, según el estatal Departamento de Estadísticas, se redujo de 2,1% a 1,9%. ¿Cómo se explica que si la inversión en minería se quintuplica se reduce el empleo? ¿Dónde está el progreso?

RN. ¿Qué pasa con los habitantes de California y Vetas, poblaciones tradicionalmente de pequeña minería?

A. Idárraga. Siempre han vivido de pequeña minería, en medio del histórico abandono del Estado. También han producido grandes estragos ambientales, tremendos impactos en el paisaje y los acuíferos, pero la solución no pasa por traer gran minería. Los mineros que han vivido buena parte de sus vidas desempleados, en medio de distintas carencias, al llegar una empresa extranjera, que se muestra como de gran trayectoria y anuncia que va a dar empleo, por supuesto dicen ¡‘bienvenida la empresa’! Pero los impactos van más allá de empleo a 300 o 400 personas; las tierras van a ser productivas para minería por unos 60 años. ¿Y luego qué?

RN. ¿Por qué dice que en California se dirime la gran disputa de la sociedad civil frente a la minería extranjera en Colombia?

A. Idárraga. El proyecto minero que se inició con Álvaro Uribe Vélez (2002/10) pretende que en 2019 Colombia sea uno de los tres primeros países con inversión directa para minería, por encima de Chile, México y Perú. Esa política se está enfocando ahora a yacimientos comprobados en zona de reserva forestal, de alta montaña, donde hay grandes nacimientos de agua. Perder la pelea en Santurbán es quedar abocados a que se destruyan todas o buena parte de las montañas con los principales acuíferos. Es como si en el Everest, en los Alpes, existiera minería porque hay reservas.



Minería amenaza páramos

Defensoría del Pueblo de Colombia presenta crudo diagnóstico de explotación minera.

http://www.elespectador.com/

25 Ene 2011

De los 34 páramos que hay en Colombia, 22 están en grave riesgo. Defensor del Pueblo se opone a entrega de la licencia ambiental a la multinacional Greystar en Santurbán, Santander.

Colombia cuenta con el 49% de los páramos del mundo, es decir, 1’932.987 hectáreas en total y a pesar de que el Código Minero, la Constitución y una sentencia de la Corte Constitucional son claros en ordenar la protección especial a estos ecosistemas, ya 108.972 hectáreas han sido concesionadas para la exploración y explotación a través de 391 títulos mineros.

La Defensoría del Pueblo realizó un detallado diagnóstico de la situación y determinó que 22 páramos se encuentran en alto riesgo de desaparecer como consecuencia de los efectos de la minería.

Los hallazgos de oro y carbón en estas zonas han incentivado la masiva llegada de compañías mineras, lo que implica una seria amenaza para los ecosistemas que surten el 70% del agua que consume el país.

Rabanal y río Bogotá

En la zona del altiplano cundiboyacense, entre Samacá y Lenguazaque, existe uno de estos páramos que están en riesgo por los 17 títulos mineros. Allí, la explotación ha afectado a 11 localidades contaminando sus suelos y sus aguas subterráneas. Precisamente, la advertencia era no entregar la licencia ambiental debido a que es una zona de protección hídrica; sin embargo, en éste ya hubo una sanción a la empresa Acerías Paz del Río.

Pisba

Situado entre Boyacá y Casanare, es un complejo que integra a 11 municipios en una extensión de 81.481 hectáreas. Allí se han concedido 88 títulos mineros y el impacto más evidente es el daño a la zona de amortiguación del páramo de Pisba, que nutre al río Cravo Norte. En esta región se ordenó el cierre de seis actividades mineras de explotación de carbón en dos municipios.

Santurbán

En los límites entre Santander y Norte de Santander se levanta una de las zonas de páramo más ricas de Colombia. Ahí se detectó uno de los yacimientos de oro más grandes de América del Sur, por lo que han llegado un sinnúmero de importantes multinacionales en busca de explotar el precioso mineral, sin tener en cuenta que en este páramo nace el agua que alimenta el área metropolitana de Bucaramanga y muchos municipios de Norte de Santander.

A pesar de que la Greystar, una multinacional canadiense, ha insistido en la solicitud de la licencia ambiental para el proyecto “Angosturas”, la Defensoría del Pueblo anunció que se suma a las voces que se han opuesto a que este páramo sea concesionado y concluyó en el informe que podrían ser vulnerados, además del ordenamiento jurídico interno, los tratados internacionales de derechos humanos relacionados con el manejo y el aprovechamiento de los recursos naturales, del derecho al agua, del ambiente sano y de la seguridad alimentaria.

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