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Cuatro muertos en Hungría por derrame de lodos tóxicos

Published by MAC on 2010-10-11
Source: EFE, La Jornada

Cuando los relaves de la mina de oro Baie Mare en Rumania inundaron Europa en 2000, el gobierno de Hungría - al otro lado de la frontera - lo llamó "el peor desastre ambiental en Europa central de los últimos 30 años".

En 2006, el Instituto Blacksmith incluyó a Baie Mare entre sus “10 Sitios Más Contaminados en el Mundo”.

En aquel momento, el gobierno húngaro se refirió específicamente a los peligros de contaminación del sistema fluvial del Danubio, y culpó firmemente a su vecino Rumania.

A comienzos de esta semana, la falla en Hungría de un reservorio de "barro rojo" provocó que cerca de un millón de metros cúbicos de deshechos de la refinación de alúmina contaminados con soda cáustica se viertan en un río tributario del Danubio.

Y el ministro de Medio Ambiente de ese país declaró al episodio como "el peor accidente químico". Al menos cuatro personas fueron reportadas muertas, otras seis están desaparecidas, y otras 120 han sido tratadas por serias quemaduras y reacciones en la piel. Los ambientalistas acusan al gobierno de negar durante años los riesgos potenciales de este tipo de almacenamiento de residuos mineros.

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Una marea roja, maloliente y tóxica inunda varios pueblos en Hungría

Agencia EFE

5 oct 2010

Kolontar (Hungría) - Bomberos y equipos de limpieza con palas excavadoras limpiaban hoy una amplia zona en Hungría afectada por un vertido de residuos tóxicos, que ha causado desde el lunes cuatro muertos y más de un centenar de heridos.

Estos residuos, que contienen elevadas cantidades de silicio, hierro y otros metales pesados, inundaron una región de unos 40 kilómetros cuadrados en los alrededores de la población de Ajka, a unos 160 kilómetros al oeste de Budapest, tras romperse el dique de una represa donde estaba contenidos los desechos.

El fuerte olor que despedía el vertido causaba irritación de los ojos y la nariz, y se extendía hoy por la aldea de Kolontar, la más cercana a la represa de "barro rojo", que ha sido declarada área de emergencia por las autoridades húngaras.

Las pocas calles de este pequeño poblado de 900 habitantes, situado a unos 160 kilómetros de Budapest, estaban cubiertas hasta la altura de las rodillas de este barro de intenso color ladrillo, que se esparció por zona urbana.

Los residuos tóxicos son generados por la producción de aluminio y pertenecen a la empresa local MAL.

Cuatro personas han muerto y más de un centenar han resultado heridas, algunas de gravedad, a consecuencia de lo que en Hungría se considera la mayor catástrofe medioambiental de su historia.

Lajos, un campesino de unos 60 años, declaró a Efe que "el barro llegó muy de repente, sin que nadie nos pudiera avisar antes".

"Sólo tuvimos tiempo para subir al primer piso de nuestra casa, pero todas mis gallinas y otros animales domésticos fueron arrastrados por el barro y han muerto", cuenta visiblemente aliviado de haber al menos salvado su propia vida.

"Pero debido a la contaminación, no sé es si voy a poder sembrar este año", agrega delante de su casa, que se encuentra en una zona rodeada de tierras de cultivo.

Otros dos vecinos comentaban que para hoy o mañana se esperaba la llegada de varios camiones para ayudar en la mudanza de muebles y otros artículos personales de las personas más afectadas, mientras los primeros trabajos de limpieza habían ya comenzado con maquinaria pesada y con la ayuda de bomberos.

Los daños causados por el vertido, de cuyo peligro ya habían advertido varias ONG ecologistas, son cuantiosos y visibles en Kolontar, donde decenas de casas han sido contaminadas por el lodo, que ha destruido gran parte de las plantas bajas y los sótanos de las viviendas.

Gerge Simon, portavoz del grupo ecologista "Clean Air Action Group", culpó a la empresa de "no haber tomado las medidas de seguridad adecuadas para evitar que aumentara el nivel del líquido en la represa".

Sobre un potencial peligro de contaminación de las aguas subterráneas, sobre todo del río Marcal, afluente del Danubio, Simon indicó que no hay seguridad de ello, pero sí dijo estar convencido que deberá ser descontaminado el suelo de esa región eminentemente agrícola.

Aunque el nivel del vertido parece haberse estabilizado, el experto no descartó la ruptura de otro de los diques con residuos tóxicos, lo que agravaría aún más la situación en los siete pueblos afectados hasta ahora por este desastre ecológico, calificado el mayor de la historia de Hungría hasta la fecha.

La zona afectada es de unos 40 kilómetros cuadrados, está próxima al gran lago Balaton y afecta a las poblaciones de Ajka, Devecser, Kisberzseny, Kolontar, Somlóvásárhely, Somlójeno y Tüskevár, inundados por el vertido calculado en un millón de metros cúbicos.

Kolontar estaba tomado hoy por policías, soldados, ambulancias y también periodistas llegados de distintas partes de Europa para informar sobre este desastre ecológico.

Las autoridades húngaras, que habían declarado por la mañana el estado de emergencia en tres distritos contiguos a la represa, afirmaron que el peligro más inmediato ya ha pasado y que los equipos de rescate se centrarán ahora en limpiar el lugar.

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Poblados de Hungría, afectados por lodo con bauxita; 4 muertos y un centenar de heridos
El pueblo de Kolontar, a unos 160 kilómetros de Budapest, Hungría, alberga depósitos de bauxita de la fábrica de aluminio MAL AG, donde ocurrió una fuga de este material al estallar un contenedor de reserva. El derrame inundó casas, cultivos y amenaza varios ríos. Fue decretado el estado de emergencia.
 
Periódico La Jornada

6 de octubre de 2010

Budapest. Un vertido de bauxita (principal material para la fabricación de aluminio) en el oeste de Hungría provocó la muerte de al menos cuatro personas y más de cien resultaron heridas. Varios pueblos fueron afectados en la peor catástrofe ecológica en el país centroeuropeo, que obligó al gobierno a decretar el estado de emergencia en varios condados, y amenaza con contaminar una superficie de 40 mil kilómetros cuadrados y el río Danubio.

Desechos producidos durante el proceso de refinamiento de la bauxita se derramaron ayer tras romperse un contenedor de reserva en la planta de Ajkai Timfoldgyar Zrt, propiedad de MAL, y un vertido de lodo rojo se extendió por el pueblo de Kolontar y otras dos localidades.

El accidente provocó la muerte de cuatro personas, entre ellas dos niños de Kolontar, informaron las autoridades. Los equipos de rescate buscan a cinco personas que están desaparecidas

Hasta este mediodía se reportó la fuga de un millón de metros cúbicos de barro tóxico, dijo Zoltan Illes, secretario de Estado para Medio Ambiente.

Los equipos de intervención especializados no habían conseguido sellar la fuga, al cierre de esta edición.

El gobierno impuso el estado de emergencia en los distritos de Veszprem, Vas y Györ.

Viktor Orban, primer ministro húngaro, señaló que el vertido pudo originarse por un error humano. "No tenemos información ni señales que indiquen que este desastre pudiera tener causas naturales". No obstante, aseguró que las pruebas indican que no existe riesgo de radiación.

La devastación llegó a tal nivel que en Kolontar y en la vecina Devecser los equipos de intervención encontraron que el barro rojo tenía un metro de altura. El fluido rojizo inundó cientos de casas, coches y jardines. En la ribera del río Marcal se hallaron peces muertos.

"No encuentro palabras", dijo un hombre de 25 años, citado por el portal de Internet nol.hu. "Corrí hacia la colina y vi cómo la marea inundaba mi coche", añadió.

Pobladores de Kolontar, el poblado más cercano a la reserva rota, intentaban recuperar sus pertenencias, pero la policía no les permitía volver a sus casas.

"Mi tina está repleta de este lodo (...) cuando el dique estalló hizo un ruido terrible. Estaba en mi patio y tuve que correr escaleras arriba pero el agua subía más rápido de lo que yo podía correr", dijo a Ferenc Steszli, de 60 años.

Las tierras de cultivos quedaron cubiertas del lodo y muchas cabezas de ganado murieron en el desastre.

La catástrofe química sucede luego de que el lunes se reventó el lugar donde la empresa MAL almacena este barro de bauxita por razones que todavía se desconocen. El fluido tóxico cayó en un estanque y se mezcló con la crecida de las aguas que desde hace días afecta a la zona.

El vertido anegó Kolontar y poblaciones vecinas. Unas 400 personas fueron desalojadas.

Después que el vertido llegó al río Marcal, el material corrosivo podría acabar en los ríos Raba y Danubio, dijo Illes. Además, una superficie de 40 mil kilómetros cuadrados está en peligro.

La unidad de respuesta a desastres informó que las cuadrillas de limpieza vertían yeso en un río cercano para ayudar a neutralizar el derrame y se intentaba evitar que el lodo llegue al Danubio, importante vía fluvial europea.

Por ahora no se pueden cuantificar los daños.

En 2000, en la localidad rumana de Baia Mare, en el noroeste del país, no lejos de Hungría, reventó un depósito de un barro claro que contenía cianuro procedente de una mina de oro. La oleada tóxica causó la muerte masiva de peces en el río Tisza, en el tramo de Hungría y Serbia.

Una experta de Greenpeace señaló que el impacto del vertido podría ser mucho mayor que un derrame de cianuro que el de Baia Mare, cuando resultaron contaminados los ríos Tisza y Danubio.

"Este desastre es siete veces más grande que el incidente en Baia Mare. El impacto ecológico puede ser muy amplio y es probable que lleve mucho tiempo en neutralizarse, porque los metales pesados y la soda cáustica forman una mezcla muy peligrosa", explicó la experta Katerina Ventusova.

El barro de bauxita en Kolontar se almacenaba en depósitos abiertos. La fábrica de aluminio MAL AG, en la localidad húngara de Ajk y con depósitos cerca de Kolontar, perteneció en el pasado a un conglomerado estatal pero tras la caída del comunismo fue privatizada.

MAL Srt indicó que no hubo indicios que pudieran prevenir el desastre, y sostuvo que el lodo rojo no está considerado como residuo peligroso según las normas de la Unión Europea.

La Unidad de Desastres Naturales definió el lodo rojo como "subproducto de la producción de alúmina. La sustancia densa y alcalina tiene un efecto cáustico en la piel. El fango contiene metales pesados, como el plomo, y es ligeramente radiactivo. Inhalar su polvo puede causar cáncer de pulmón".

El organismo recomendó la población limpiar el fango con agua para neutralizar la sustancia.



La región húngara afectada por el vertido tardará años en recuperarse

Agencia EFE

6 oct 2010

Budapest - Cientos de afectados, decenas de hectáreas contaminadas, ríos devastados: el derrame tóxico que ha afectado al suroeste de Hungría se va confirmando como una catástrofe ecológica de enormes dimensiones de la que la naturaleza y la agricultura tardará años en recuperarse.

Una capa de lodo rojo de dos centímetros de espesor, cargada de metales pesados, se extiende por 40 kilómetros cuadrados de humedales y terreno agrícola y seguía avanzando hacia el río Raab, que desemboca en el Danubio.

El secretario de Estado para el Medio Ambiente, Zoltán Illés, ha calificado lo sucedido de "catástrofe ecológica" y ha advertido ya de que habrá que retirar la tierra en la región afectada para que pueda volver a cultivarse, lo que podría llevar al menos un año.

Por su parte, el responsable de WWF-Adena en Hungría, Gabor Figeczky, aseguró a Efe que ésta es la "mayor catástrofe ecológica de la historia de Hungría", y que la naturaleza tardará años en recuperarse.

La rotura de una balsa de acumulación, propiedad de la empresa fabricante de aluminio MAL Zrt, provocó el lunes el derrame de un millón de metros cúbicos de lodos altamente tóxicos. Cuatro personas, entre ellas un niño, fallecieron en el accidente y otras seis se encuentran desaparecidas.

Más de 120 personas han tenido que ser hospitalizadas y unas 400 viviendas han sido afectadas por la ola de barro rojo.

Zsolt Szegfalvi, presidente de Greenpeace en Hungría, resaltó que se trata de "la catástrofe más grande de Europa relacionada con el llamado barro rojo", por lo que nadie cuenta con experiencias sobre cómo tratar la situación.

Las autoridades han declarado el estado de emergencia en las tres provincias contaminadas al oeste del país.

Ahora, el principal temor es que se extienda en cadena desde el río Marcal, donde ya no es posible encontrar rastros de vida corriente arriba, hacia los cursos del Raab, el Mosoni Duna y el Danubio, a poco más de 100 kilómetros del lugar del accidente.

Szegfalvi confío en que "las sustancias tóxicas que ya están en el cercano río Marcal, no lleguen hasta el Danubio" y las autoridades trabajan en la construcción de diques para evitar que el vertido se extienda.

El jefe de gobierno húngaro, Viktor Orbán, ha asegurado ya que los afectados serán indemnizados y anunció que se abrirá una investigación para aclarar los detalles de la catástrofe ambiental.

La empresa MAL Zrt, dueña de la represa, calificó lo sucedido de "catástrofe meteorológica" al achacar la rotura de la balsa a las fuertes lluvias. La prensa local ha informado de que la compañía dispone de un seguro de tan sólo 37.000 euros.

Aunque hasta el momento no se pudo calcular cuanto daño causó el vertido, el secretario de Estado de Medio Ambiente Illés habló en declaraciones a la prensa local de decenas de millones de dólares.

También se prohibió la pesca y la caza en estas zonas afectadas.

Desde Greenpeace se ha pedido precaución para que las tareas de limpieza no causen aún más daños.

"Habrá que actuar muy cuidadosamente para que no causemos más daños que beneficios", recalcó Szegfalvi a Efe, al explicar que aún no se sabe qué efecto tendrán las sustancias que se usan para neutralizar los tóxicos derramados el lunes.

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